La presión sobre la deuda soberana de Portugal volvió a incrementarse ayer, cuando el país luso regresa al mercado primario para intentar colocar 1,750 millones de euros en títulos a tres y seis meses.
Esta será la primera subasta de bonos desde que Portugal solicitara la ayuda de la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional, debido a dificultades para acceder a financiación por los altos intereses que penalizan su deuda.
Mientras tanto, en el mercado secundario, la rentabilidad para adquirir obligaciones portuguesas siguió en aumento y batió máximos históricos.