Miles de obreros de la construcción alemanes iniciaron una huelga ayer reclamando un aumento de salarios, en su primer paro desde la Segunda Guerra Mundial, informó el sindicato IG BAU, mayoritario en el sector. En Berlín, unos 1,000 trabajadores abandonaron sus puestos, al igual que en grandes ciudades como Hamburgo (norte), Bremen (norte) y Dortmund (oeste).
El sindicato IG BAU, que cuenta con alrededor de 340,000 afiliados, quiere extender la huelga a toda Alemania esta semana, anunció el portavoz de la organización, Michael Knoche.
Por su parte, el patrón de la Federación Alemana de la Industria de la Construcción, Michael Knipper, dijo estar dispuesto a dialogar con el sindicato. "Soy partidario de volver a la mesa de negociaciones", afirmó, añadiendo que la patronal está dispuesta a revisar su oferta a los asalariados.
Tras una votación secreta, los miembros del IG BAU se pronunciaron el sábado por una aplastante mayoría (98.6%), a favor del inicio de una huelga para apoyar sus reivindicaciones salariales, tras el fracaso de la última tentativa de mediación, el 1 de junio.
IG Bau reclama para los 850,000 asalariados del gremio un alza de los salarios del 4.5%, mientras que la patronal ofrecía un 3%, esgrimiendo los ocho años de recesión sufridos por el sector. Desde 1995, unos 500,000 empleos han sido suprimidos en el sector, según las organizaciones sindicales.
Sindicatos y patronal también se enfrentan por la diferencia de salarios entre el oeste de Alemania, la parte más poblada e industrializada, y la de los nuevos estados federados del este (ex RDA), donde el salario mínimo es inferior.