Para lograr competitividad en las empresas -privadas y públicas- no basta con alcanzar eficiencias productivas, las mismas deben gestionar sistemas de calidad.
La calidad es un requisito importante en el mundo globalizado, porque permite demostrar que organizaciones y empresas de cualquier sector son capaces de proveer productos y servicios de calidad para clientes y usuarios.
Las organizaciones y empresas aparte de obtener eficiencia asignativa (combinación de insumos en la proporción que minimiza su costo de producción) y eficiencias técnicas (máximo número de productos posible con la combinación de insumos empleada) debe conducir al logro de eficiencias de escala, (producción en escala de tamaño óptima que permite maximizar el beneficio).
En ocasiones organizaciones y empresas auto-declaran calidad de sus productos o servicios para tratar de generar confianza y seguridad en sus clientes; no obstante, en el mundo global actual no basta con mencionar la palabra calidad, pues en función de ella se debe desarrollar un conjunto de procedimientos, metodologías e instrumentos que al ser implantados en sus procesos productivos pueden poner en tela de duda a aquellas organizaciones y empresas que apresuradamente se asocian con este concepto sin conocerlo e implementar algún sistema.
La calidad se gestiona y su certificación debe ser emitida por alguna institución de reconocimiento global como en el caso de las Normas ISO 9000. Por lo tanto, la calidad debe certificarse y las organizaciones y empresas deben dar este paso si su objetivo es ser competitivas.