La reconquista del control sobre los disparados precios mundiales del crudo es el principal desafío que afronta la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) esta semana en Viena, donde no sólo se celebra una reunión de sus ministros, sino también un seminario internacional.
Así, aunque escépticos, los ojos de los mercados petroleros se volverán hacia la capital austriaca para ver, primero, qué sale de la conferencia ministerial convocada por la OPEP para el próximo miércoles, y luego, los planteamientos de otros importantes actores del sector a nivel mundial, que se reunirán el jueves y el viernes.
Se espera que hoy, comiencen a arribar los ministros de Energía y Petróleo de los once países miembros de la organización con el fin de iniciar sus habituales consultas oficiosas para acercar posturas antes de la conferencia oficial.
Los observadores del sector consideran que esta vez la OPEP tiene poco margen de maniobra para incidir sobre los volátiles y altos precios actuales del petróleo, que se mantienen por encima de los 40 dólares, si bien se han moderado desde mediados de agosto, cuando en EU el barril casi tocó los 50 dólares.
Los contratos para entrega en octubre del Petróleo Intermedio de Texas, el de referencia en EU, cerraron el pasado viernes a 42.81 dólares/barril en el mercado neoyorquino, mientras que en Londres, el barril del Brent, el crudo de referencia para Europa, terminó la semana a 40.35 dólares.
De igual manera, la llamada "cesta-OPEP" (barril cuyo precio se calcula en base a siete tipos de calidades de crudo) se vende en torno a los 38 dólares, tras haber tocado el máximo histórico de 43.16 dólares el 22 de agosto. Según los analistas, las cotizaciones del crudo han escapado al control de los productores.