El presidente Alvaro Uribe presentó recientemente al Congreso un plan de austeridad fiscal, que incluye aumentar los impuestos, con el que busca alejar a Colombia de una crisis de incumplimiento en el pago de su deuda.
Pero el plan enfrenta un fuerte rechazo de los sectores sindicales y, en el Congreso, de los opositores partidos Liberal y Polo Democrático. "Todos tienen que arrimar el hombro para superar esta crisis", dijo David de Ferranti, vicepresidente del Banco Mundial para América Latina y El Caribe, luego de reunirse con Uribe en Bogotá.
Si bien no hizo comentarios directos sobre el plan, De Ferranti señaló que, "el éxito para superar estos retos depende no sólo del gobierno, sino también de todos los sectores de Colombia".
"El hecho de que todos los sectores estén haciendo su parte, está dando más confianza a las instituciones como las nuestras". El funcionario del Banco Mundial dijo que el crecimiento económico de Colombia, la quinta mayor economía de América Latina, superará este año la media de la región.
A principios del 2003, el banco aprobó un paquete financiero de 3,500 millones de dólares para Colombia en los próximos 3 años, casi un 30% del monto total de asistencia por 12,000 millones de dólares al que se comprometieron organismos multilaterales de crédito, como el BID, la Corporación Andina de Fomento (CAF) y el Fondo Monetario Internacional (FMI).
"Las conversaciones con el presidente y los integrantes del equipo económico han reconfirmado la fuerte confianza que tenemos en Colombia, en su democracia, en sus instituciones, en su gobierno y en su presidente", dijo De Ferranti.
Para el lapso que va de noviembre del 2003 a finales del 2004, el país recibiría del Banco Mundial desembolsos por unos 875 millones de dólares, que forman parte del paquete total aprobado.
La visita del funcionario coincidió con la de una misión del FMI que revisa los avances de un programa de contingencia vinculado a un crédito por 2,100 millones de dólares, que Colombia no ha usado.
El país busca del FMI una dispensa para relajar las metas del superávit fiscal, a 2.8% del Producto Interno Bruto (PIB) en el 2003, desde una original de 2.5 del PIB, y a 2.5% del PIB para el 2004 desde una inicial de 2.1.
Inquietud por la posibilidad de ponerse enfermo que lleva a tomar exageradas medidas para evitar el contagio.
Obsesión por la higiene doméstica.
Necesidad de lavar y limpiar.
- Cada cosa en su sitio y un lugar para cada cosa. El orden se convierte en algo fundamental en la vida.
- Colocación de objetos de forma simétrica.
- Preocupación por contar o numerar todo.
- Rituales repetitivos por seguridad
- Necesidad de confirmar que puertas y ventanas están cerradas. Lo mismo con las luces, los grifos, el gas etc.
- Preocupación constante y necesidad de constatar que no pasa nada malo.
Además de todas estas peculiares costumbres que se ejecutan de forma reiterada, existen otras muchas que se relacionan con el empeño de alcanzar el perfeccionismo en el trabajo.
Según los sicoterapeutas, este tipo de manías afecta sobre todo al sexo masculino ya que su origen se apoyaría en la necesidad de obtener éxito profesional. Y no es que existan manías masculinas y femeninas pero la manía de limpieza es más frecuente en la mujer; el perfeccionismo, en el hombre, aunque la incorporación social y laboral de la mujer, en igualdad de condiciones que el hombre, está cambiando este patrón cultural.