Un proyecto de ley que mantendrá por los próximos seis meses los precios máximos de la gasolina de 91 octanos y del diésel bajo azufre en $3.99 y en $3.80, respectivamente, fue aprobado ayer en primer debate por la Asamblea Nacional.
Luego de varios meses vigente, la alternativa de congelar los precios de la gasolina de 91 octanos y el diésel le está costando quincenalmente al Estado unos $7 millones.
Esto con base en un subsidio de 25 centésimos, el cual se distribuye en ambos derivados del petróleo, tomando en cuenta el patrón histórico, estimó el titular de Economía y Finanzas, Alberto Vallarino.
El proyecto de ley buscará mantener la estabilidad de los precios de la gasolina de 91 octanos y del diésel bajo azufre, por los próximos 180 días, es decir, hasta febrero del próximo año.
La ley que estableció el congelamiento de precios para la gasolina y el diésel, cuya vigencia es de 90 días, vencería el 9 de agosto, y logró recuperar unos $5.5 millones.
Esto en concepto del sacrificio fiscal que asumió el Estado durante el periodo en mención.
“Este sistema ha funcionado muy bien por un periodo de 90 días; expira la próxima semana y por ello ante la incertidumbre que hay todavía por la gran volatilidad del petróleo en el mercado internacional”, sostuvo el ministro Alberto Vallarino en la sustentación del proyecto.
El mismo, dejará en manos del MEF la fijación de topes cuando los precios internacionales superan el nivel máximo permitido y determina una sobretasa cuando los combustibles afectados están por debajo de dicho nivel máximo.