Una encuesta de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), señala que el sistema portuario panameño es uno de los más modernos de la región y que el mismo se ha evolucionado satisfactoriamente apoyando el desarrollo del comercio internacional, señaló Jan Hoffmann de la CEPAL.
Hoffmann, enfatizó que a pesar de no haberse incluido a los puertos a granel en la encuesta, se considera que la participación privada en el sector portuario ha sido exitosa.
El directivo de la CEPAL, explicó que Brasil y Argentina tienen buenos puertos a granel, pero han tenido sus altas y bajas, situación que ha sido aprovechada por Panamá de la mejor manera. En 1998 Panamá le tomó la delantera a varios puertos brasileños, lo que colocó al país en uno de los más importantes de la región en este renglón económico.
Hoffmann, evitó ofrecer recomendaciones sobre lo que se debe mejorar en el servicio portuario panameño, pero insistió en señalar que Panamá puede ser más competitiva en esta actividad.
Dijo además que el país se beneficia mucho de la vía interoceánica, motivo por el cual los exportadores tienen un excelente intercambio y logran aprovechar los servicios que el país ofrece.
Las importaciones provenientes de Panamá son mucho más baratas que el manejo que se pueda ofrecer por parte de otros grupos portuarios. Las importaciones provenientes de Panamá son mucho más baratas que el manejo que se pueda ofrecer por parte de otros grupos portuarios. En los últimos años, los puertos panameños han registrado una mejoría en su movimiento tanto en el Atlántico como en el Pacífico, el cual puede que supere los más de 17 mil unidades.
Para este año se espera un mejor desenvolvimiento portuario, sobre todo cuando las empresas han realizado millonarias inversiones en nuevas grúas para ofrecer un servicio eficiente a los clientes que utilizan este sector.
Sobre la ética periodística se habla mucho, en el fondo es que cada cual tiene su propia ética, pero la única eterna es la de Cristo, que es la madre de todas ellas. "Estoy jubilado mirando desde lejos los acontecimientos que se repiten por el estancamiento de la cultura manejada por los intereses creados que luchan depravadamente por el control de los poderes, dándole la espalda a las clases humildes que son víctimas propiciatorias. He perdido la voz, pero he ganado en la reflexión, para sólo transmitir lo esencial para vivir bien".
Su intensa trayectoria como corresponsal extranjero de América Latina, Europa y Asia, figura pública y profesor universitario, entre otros méritos, nos obligan a rendirle un justo reconocimiento. Nació el 24 de julio en 1915, a los siete meses de gestación, en la ciudad de Panamá. Vivió parte de su infancia en la isla Taboga y otra en el barrio de San Felipe. Genaro Facio Lince, su padre, no lo quiso reconocer como suyo. Fue cuando a la edad de 12 años, éste lo vio y dijo: -"Tú eres mi hijo porque tienes mis mismas orejas", dice el jubilado periodista. "Yo decidí no llevar el apellido Facio porque "Facista" no soy". -"No guardo resentimientos con mi familia...". Escribe que su papá lo reconoció con el nombre de Ricardo en honor a uno de sus primos, el tuerto y poeta panameño, Ricardo Miró. Narra que gracias a su madre María Teresa Micolta, doña Esther Moore (abuela) y a su hermana fallecida María Augusta Facio Lince, cursó estudios en el colegio La Salle.
Un buen día su abuela materna le dijo: "toma esta pala y vete a enterrar muertos"; al parecer conseguir un empleo tampoco era muy fácil. Pero pasado el tiempo consiguió trabajo en una fábrica de jabón, propiedad de la familia Guillermo-Vega, proveniente de Argentina. Sin sospechar lo que el destino le depararía, siempre tuvo presente luchar por nuestra total soberanía.
Siendo dirigente y estudiante de Derecho, encabezó la primera huelga universitaria del Instituto Nacional. "Ordenaron mi detención... salí huyendo hacia Buenos Aires, Argentina, en una embarcación pesquera, y estando allá cursé estudios en periodismo".
Tanto su huida como regreso al país, estuvo condicionado por situaciones arriesgadas. Lince, un hombre de armas tomar, conoció al presidente argentino Juan Domingo Perón, éste le proporcionó un pasaporte autorizando su retorno a Panamá. Sin embargo, ya en las costas panameñas, la embarcación fue interceptada por una patrulla naval gringa y una vez en el muelle Balboa, "me decomisaron mis documentos...y en ese forcejeó escapé nuevamente".
Contar cada una de las interesantes anécdotas que han rodeado la vida de Ricardo Lince tomaría varios capítulos de un libro. Y habría que incluir una fotografía de su rostro con el número de placa A-5520, que recorrió varios puntos del país y decía: "Se busca...Policía Nacional".
Su coraje en denunciar lo que consideró injusto y ese visible fervor patrio le valió la prisión en la desaparecida Cárcel Modelo (dos años) y la detención en la comarca de San Blas, cuando el golpe contra el gobierno arnulfista (1968) en la provincia de Colón.
Inició su carrera siendo director del tabloide La Hora (1941). En estos 50 años en el ejercicio de la profesión, estuvo en la dirección de El Panamá América, revista Lotería, El Matutino, La República y fundador del periódico El Expreso. Fue miembro del consejo editorial de la entonces Revista 7, que bajo la dirección del doctor Roberto Arias Guardia libró grandes luchas en el Panamá de ayer.
Ganó una beca logrando una especialización en técnicas de redacción periodística en Chicago, Nueva Orleans y República Dominicana. Fue profesor de la primera escuela de periodismo, dirigida por el licenciado Manuel María Valdés, a quien Lince le rindió un homenaje antes de su muerte. Una de las obras más valiosas es el Libro de Periodismo, editado en 1989 con tres ediciones.