El presidente ruso, Vladimir Putin, abogó ayer por una aceleración de las reformas en un discurso anual a la nación cuyo tono liberal no gustó en absoluto a los comunistas.
"No debemos tener miedo al cambio", declaró el presidente ruso, quien trazó durante más de una hora, ante senadores, diputados, miembros del gobierno y embajadores extranjeros reunidos en el Salón de Mármol del Kremlin, sus grandes líneas políticas y económicas para el próximo año.
"Ha llegado el momento de reconocer que tenemos que centrarnos en un trabajo difícil y de largo alcance", añadió el jefe de Estado.
Previamente, Putin había pedido a todas las personas presentes en la sala y a los telespectadores que se levantaran en memoria de los soldados muertos en la guerra contra la república independentista de Chechenia.
"La amenaza de que se perpetren nuevos crímenes en el futuro es muy elevada", advirtió Putin. "Nuestra tarea no ha terminado", añadió.
El grueso de su discurso, sin embargo, fue dedicado a las cuestiones económicas. Con tono liberal, el presidente ruso precisó una lista de reformas imprescindibles a su juicio, en los sectores judicial, fiscal e inmobiliario.
Putin se pronunció en favor de una liberalización de los movimientos de capital, de la propiedad privada, la privatización de las empresas públicas y la aceleración de la reforma de los tribunales, que "no ha avanzado mucho".
La evasión de impuestos está evaluada en más de 20.000 millones de dólares, recordó Putin. Pero "los capitales no pueden ser guardados con el miedo", añadió.
Solamente un clima favorable a la inversión "podrá permitir conservar los capitales" rusos en Rusia, añadió.
La resistencia a las reformas es "un camino hacia el estancamiento", insistió el presidente.
Si bien "es cierto que el crecimiento fue impresionante en 2000", las cifras de los últimos meses reafirman la inquietud", añadió el presidente ruso.
"Nuestro sistema económico ha cambiado poco", el dinero sigue proveniendo esencialmente del petróleo, el gas y los metales."Los funcionarios continúan frenando la actividad económica", subrayó el jefe del Estado, quien fustigó a la burocracia y pidió una modernización del sistema económico ruso.
Los liberales manifestaron globalmente su satisfacción ante el mensaje presidencial.
"Nos dirigimos poco a poco en la dirección adecuada. El análisis del presidente es correcto", comentó el diputado de la Unión de Fuerzas Conservadoras, Boris Nemtsov.
Los comunistas reaccionaron de forma muy diferente. "Es un mensaje liberal que corre el riesgo de llevar a una repetición de la revolución de Gaidar", comentó el líder del partido comunista, Guenadi Ziuganov, en referencia a la terapia de shock llevada a cabo por Egor Gaidar a principios de los años "90.