El Gobierno de Zimbabue reabrirá la exportación de diamantes y prepara una subasta de más de cuatro millones de quilates de las minas de Chiadzwa, en el este del país, cuya venta estaba prohibida hasta ahora por el Sistema de Certificación del Proceso de Kimberley (KPCS).
El anuncio del Gobierno de Zimbabue se adelanta a una decisión definitiva del KPCS, cuyo inspector para Zimbabue presentó el pasado lunes un informe favorable a que se abrieran las exportaciones, pero que está pendiente de aprobación por el organismo, que lo tratará a finales de este mes en la reunión que tiene prevista en Israel.
Junto con la venta de estos diamantes, considerados hasta ahora “de sangre” por el KPCS, organismo habilitado por la ONU, se abrirá la venta de las otras dos zonas del país, que no estaban sometidas a limitaciones internacionales.
El mes pasado, el Gobierno de Zimbabue prohibió la exportación de todos los diamantes del país, para presionar al Proceso de Kimberley para que permitiera la venta de los diamantes de Chiadzwa, donde se han producido graves violaciones de los Derechos Humanos por parte del Ejército.
El Gobierno de Harare y las dos compañías sudafricanas con las que está asociado en Chiadzwa preparan una gran subasta de los diamantes que tienen almacenados en ese lugar, según declaraciones del ministro de Minas, Obert Mpofu.
“Hemos cumplido los requisitos (exigidos por el Proceso de Kimberley) y ahora lo que nos queda es empezar a exportar diamantes”, indicó Mpofu.
El Gobierno espera obtener unos 1,700 millones de dólares de los cuatro millones de quilates disponibles para la subasta, según el periódico oficial.
Abbey Chikane, inspector para Zimbabue del KPCS, dijo el lunes pasado que las minas de Chiadzwa cumplían los requisitos mínimos solicitados por el organismo y que recomendaría que volviesen a poder exportar sus diamantes.
En cualquier caso, los propietarios originales de las minas de Chiadzwa mantienen un contencioso con el Gobierno de Zimbabue para recuperar los yacimientos, que les fueron expropiados en 2006 y entregada la explotación a dos compañías sudafricanas.
El KPCS fue creado en el año 2000 por la ONU, para certificar que las gemas que salen al mercado internacional no son “de sangre” o conflictivas y no se usan para financiar guerras, sublevaciones o acciones violentas.