Los trabajadores de la mayor fábrica de la firma de automoción Toyota en China reanudaron ayer sus actividades después de tres días de huelga, la última de una serie de inusuales reivindicaciones por parte de obreros chinos que han afectado también a otras multinacionales como Honda.
Según informó ayer la agencia estatal de noticias Xinhua, los obreros de la planta de la municipalidad de Tianjin, en el noreste del país y cercana a Pekín, pusieron fin a tres días de huelga para exigir mejoras salariales.
Portavoces de la empresa nipona señalaron que han ofrecido a los trabajadores beneficios adicionales, pero no un aumento de salarios. Las huelgas en las plantas chinas de fabricantes de automóviles como Toyota y Honda ponen de manifiesto el descontento de los 130 millones de inmigrantes rurales chinos.