China, India y Brasil deben reducir su malgasto de energía para evitar en las próximas dos décadas un drástico aumento de las emisiones de gases que provocan el efecto invernadero, según un grupo de expertos internacionales.
Los datos de un estudio internacional difundido y realizado en los últimos cuatro años por el programa "Eficiencia de Energía en Tres Países" (3CEE) de la ONU y el Banco Mundial (BM) son apabullantes.
De seguir la tendencia actual de consumo de energía y de uso de las fuentes tradicionales, en una sola generación -para el año 2030-, China, India y Brasil habrán duplicado su utilización de energía y sus emisiones de gases que produce el efecto invernadero.
Para remediar esta explosión de la demanda energética que podría dar la puntilla final a la crisis climática que se siente en todo el mundo, los expertos consideran que con la modernización de empresas y viviendas, estos países podrían reducir su uso de energía actual al menos un 25%.
Y el uso de tecnologías avanzadas podría reducir el crecimiento previsto del consumo de energía de aquí a 2030 al menos otro 10 por ciento, lo que recortaría el calculado aumento de emisiones de dióxido de carbono un 16%.
Los expertos coinciden en señalar que la eliminación del derroche es la forma más barata, fácil y rápida de solucionar muchos problemas energéticos y mejorar tanto el medio ambiente como el desarrollo económico.
Robert Taylor, especialista en energía del BM y líder del proyecto 3CEE, explicó que si mejorasen "la eficiencia energética en edificios existentes y otras infraestructuras", estos tres países ahorrarían "millones de toneladas en emisiones y centenares de millones de dólares".
Jyoti Painuly, planificador energético del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), confirmó a Efe que la rentabilidad de las inversiones en eficiencia energética en estos tres países, "es mucho mayor que el de otras inversiones".
Pero a pesar de ello, hasta ahora ha sido difícil la puesta en marcha de este tipo de inversiones.
Jeremy Levin, consultor del BM, explicó que "aunque la rentabilidad es bastante buena y los proyectos se pagan en dos años, es un producto no convencional" que todavía no ha calado en las estructuras financieras de estas economías emergentes.
Y Mark Radka, responsable de la sección de Energía de la División de Tecnología e Industria de PNUMA, añadió que "los bancos son muy conservadores. Va a llevar algo de tiempo persuadirles y la mayoría de la inversión tiene que proceder de instituciones financieras locales".
Chandra Govindarajalu, especialista en medio ambiente del BM, cifró entre el 20 y el 40% "la rentabilidad típica de muchos proyectos de eficiencia energética".