Economía

Se ha reducido la pobreza, pero el 19% vive muy mal


La pobreza que afectaba en 1983 al 46% de la población se redujo en 1997 a un 37%. Sin embargo el último informe de la oficina de Naciones Unidas, presentado en sesión del gabinete ministerial días atrás, señala que Panamá aún mantiene "terribles" niveles de pobreza para ser un país que registra un alto ingreso per cápita y niveles importantes de inversión social. De este 37%, el 19% representa a la población que vive en extrema pobreza.
Según el informe, presentado el pasado 17 de enero ante el Consejo de Gabinete por la coordinadora residente del Sistema de Naciones Unidas, Elizabeth Fong, a pesar de la importancia que se le ha dado en Panamá al gasto y la inversión social, que han llegado a representar hasta un 45% del gasto público no financiero y más de un 20% del Producto Interno Bruto (PIB), no se ha logrado que esta inversión creciente contribuya de manera más decisiva a la reducción de las grandes desigualdades que siguen existiendo en el acceso a los servicios públicos en Panamá.
"Por un lado existe un Panamá muy dinámico, moderno, fuertemente integrado a la economía global, y por otro un país cuya población es terriblemente pobre, atrasada, con ingresos y niveles de vida extremadamente bajos y sin acceso a las oportunidades", señala el informe.
Estas desigualdades tienen un carácter histórico estructural que nace en el período colonial, ligadas a la tendencia del suelo urbano de la capital, como fuente de poder político y económico.
Naciones Unidas sostiene que esto no se trata de la falta o carencia de recursos en el país y así lo demuestran el crecimiento económico alcanzado y la actividad económica que se desarrolla alrededor del Canal, las zonas portuarias, la Zona Libre de Colón y el centro bancario. Sin embargo, cerca del 40% de una población total cuenta con ingresos que no superan los 50 dólares mensuales, evidenciando las desigualdades existentes. Si a este añadimos que más de la mitad de los niños panameños (53%) viven en condiciones de pobreza, se podrá apreciar las consecuencias futuras que para el país puede tener la pobreza, a menos que se tomen las medidas oportunas para revertir estas tendencias.
Naciones Unidas sustenta que uno de los determinantes fundamentales de la desigualdad y la pobreza existentes, se encuentra en la escasa capacidad de sectores importantes de la población para generar y recibir un ingreso adecuado por medio de su trabajo y sus recursos.
Además, en Panamá, como en el resto del continente, han existido actividades cuyo crecimiento ha estado fuertemente vinculado al mercado internacional y que, sin embargo, no han tenido la capacidad de promover una reducción significativa de la pobreza. Si bien la producción agroexportadora fue siempre una actividad regida por el mercado y no por la regulación estatal, fue también una actividad cuya competitividad estuvo caracterizada por un uso extensivo y mal pagado de los recursos humanos y naturales.
Por otro lado, Panamá también muestra un conjunto de actividades productivas agrícolas e industriales dirigidas al mercado interno, las cuales no llegaron nunca a depender de su capacidad productiva, sino de los altos márgenes de rentabilidad que les permitía un generoso esquema proteccionista, sostiene las Naciones Unidas.
ESTRUCTURA PRODUCTIVA POCO BALANCEADA
Es importante distinguir el aporte diferencial de las distintas actividades económicas a la producción y al empleo, ya que en esa diferencia radica buena parte de las dificultades para vincular el dinamismo económico con la equidad en la distribución de la riqueza que ha caracterizado la evolución económica de Panamá.
En la actualidad, solamente las actividades vinculadas al comercio muestran una participación elevada tanto en la generación de empleo como en la de valor económico. En el otro extremo están el gobierno y la agricultura, cuyo aporte a la generación de empleo es mucho más alto que su contribución al valor producido. Las actividades del sector secundario muestran un comportamiento similar entre sí, aportando ligeramente más al empleo que a la producción, en tanto las actividades vinculadas al transporte, almacenajes y telecomunicaciones, a la intermediación financiera y a otras actividades inmobiliarias y empresariales, muestran una capacidad mucho mayor para generar valor económico que su capacidad de contribuir al empleo. En su conjunto, estos tres tipos de actividad sólo emplean al 13% del total de la población laboral, en tanto que generan un 38% del PIB, lo que plantea un reto particularmente difícil en términos de distribución del ingreso, sobre todo si se agregan las dificultades de aplicar a estos sectores esquemas tributarios fuertemente progresivos.
Uno de los aspectos que destaca el informe de Naciones Unidas es que la participación de la producción agrícola e industrial en el conjunto de la producción, es débil.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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