El rechazo social a las actividades de la "megaminería" a cielo abierto en Argentina es creciente, con protestas de pobladores y ambientalistas que se multiplican en todo el país, donde las inversiones mineras alcanzaron un nivel récord en 2011.
En las últimas semanas las protestas se hicieron sentir con fuerza en la provincia de La Rioja, donde habitantes de las localidades de Famatina y Chilecito mantienen desde el 2 de enero un bloqueo en el acceso a un yacimiento de oro que planea explorar la canadiense Osisko, un proyecto que, aseguran, contaminará su única fuente de agua potable.
La protesta en defensa del cerro Famatina alcanzó una dimensión inusitada cuando poblaciones de otros puntos del país que albergan proyectos mineros se adhirieron al reclamo, con actos y marchas.
El Gobierno de La Rioja, socio minoritario de Osisko en el proyecto, prometió la semana pasada que la exploración no se realizará sin la "licencia social", para lo cual, anticipó, emprenderá una "campaña de información" sobre los beneficios de la minería.
El otro foco de protestas está en las provincias de Catamarca y Tucumán, donde también se realizan bloqueos para exigir el cierre de Bajo de la Alumbrera, uno de los principales yacimientos de oro y cobre del mundo.