En general la economía de servicios es bastante competitiva, como el Canal, Zona Libre, banca, turismo, puertos y telecomunicaciones.
La competitividad es sinónimo de productividad, es decir, cómo se logra más con menores esfuerzos. Las empresas deben ser más competitivas, y para esto es necesario infraestructura, gente capaz para poder trabajar, reglas del juego confiables y servicios públicos eficientes. Esto también depende de las políticas de Gobierno, del buen manejo macroeconómico y de las finanzas públicas que le dan credibilidad al país.
Se necesita un esfuerzo público-privado mancomunado para lograr los objetivos comunes. La competitividad es necesaria para seguir creciendo y así lograr más empleos y mejor calidad de vida. Hay que enfatizar cómo incorporar a los pobres a la riqueza, ya que esto mejora la competitividad de Panamá.
Hay dos factores muy importantes: poder exportar y poder atraer inversiones. Este país ha crecido porque estos dos factores se han incrementado en los últimos años. Esto hay que mantenerlo y llevar al país a un ambiente de negocios atractivo. A pesar de que el Estado ha adelantado algunas cosas, por ejemplo, las finanzas públicas, se aumentaron las infraestructuras, la decisión de expandir el Canal, abrir empresas más rápido de manera de ahorrar tiempo en el trámite a las empresas, entre otros. Sin embargo, la educación no tiene suficiente calidad y equidad. En seguridad comparativamente somos los mejores de Centroamérica, pero prevalece una percepción en que la criminalidad ha aumentado y esto no ha mejorado, lo que puede perjudicar la atracción de inversiones.