Economía

Segunda ronda de negociaciones para resolver conflicto portuario


Sindicato y patronal iniciaron ayer, una segunda ronda de negociaciones para buscar una solución al conflicto que mantiene cerrados los puertos de la costa occidental de EU por sexto día consecutivo.
Mientras ambas partes vuelven a reunirse en San Francisco (California) junto con mediadores federales, crece la presión en torno al presidente George W. Bush para que intervenga y ordene la reapertura de los puertos.
Representantes de varias organizaciones empresariales, como la Asociación Nacional de Manufactores, tenían previsto entregar ayer en la Casa Blanca una carta donde piden al Gobierno federal que se implique de forma más activa.
La Ley Taft-Hartley de 1947 autoriza a la Administración central a obtener una resolución que prohíba durante 80 días una huelga amenazada o ya aprobada si estima que podría "poner en peligro la salud o el bienestar de la nación".
Si Bush decidiese invocar esta ley, que no se ha utilizado desde 1978, pondría en su contra al movimiento sindical del país.
"El presidente tiene que hacer lo que crea necesario. Nosotros nos centraremos en las negociaciones", dijo Jim Spinosa, presidente del sindicato de estibadores, con 10.500 miembros.
"Todos sentimos la presión. Cada hora que pasa sin un acuerdo es otra hora de bloqueo", señaló el director del Servicio de Mediación Federal, Peter Hurtgen.
Sin señales aparentes de que las partes estén cerca de llegar a un acuerdo, aunque fuera provisional, las consecuencias económicas del conflicto se están acelerando y el bloqueo de los puertos alcanza a cada vez más negocios.
El presidente del Banco de la Reserva Federal de San Francisco, Robert Parry, señaló que el bloqueo podría estar costando al país unos 2,000 millones de dólares al día desde el pasado jueves, aunque diversos estudios económicos cifraban estas pérdidas en la mitad.
Los expertos esperaban con impaciencia las cifras del desempleo para hacerse una idea de la próxima evolución de la política de crédito del banco central estadounidense.
Algunos analistas vaticinaban en los últimos días que la Reserva Federal (Fed) podría bajar rápidamente sus tasas directrices -que ya se encuentran en su nivel más bajo en 40 años- en los próximos días, como forma de estimular una reactivación demasiado lenta, si las estadísticas del empleo eran muy malas.
Las cifras fueron más dispares que malas, y la mayoría de los expertos descartan ahora un gesto de la Fed en las próximas semanas, antes de la próxima reunión de su Comité de Política Monetaria, prevista para el 6 de noviembre.
"El descenso de la tasa de desempleo disminuye la presión sobre la Fed para que baje rápidamente sus tasas", explicó Evariste Lefeuvre, analista encargado de Estados Unidos en CDS IXIS Capital Markets.
Las opiniones de los analistas están repartidas sin embargo en cuanto a la actitud que podría adoptar la Fed el 6 de noviembre y algunos pronostican una reducción de las tasas de interés mientras otros la siguen descartando.
"El retroceso de los empleos llevará a la Fed a flexibilizar su política el 6 de noviembre", consideró Bruce Steinberg.


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101 años de Panamá América

 
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