Las fuentes hídricas han sido severamente afectadas por la falta de lluvias, por eso cada día es más importante el uso adecuado del agua, así lo destacó la directora del Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (IDAAN), Julia Guardia.
Guardia sostuvo que las fuentes hídricas están bajando y que los pozos se han agotado.
Señaló que han creado una estrategia para afrontar este verano que se perfila como el verano más seco de todos los que se han tenido en los registros.
Dicha estrategia esta enfocada en aprovechar al máximo el recurso existente e incluye los embalses con el objetivo de tener niveles adecuados para el bombeo durante el verano.
Según Guardia adicional se tiene un programa de la perforación de 152 pozos, pero por el momento se están comenzando por los 138 más importantes.
“Necesitamos buscar el agua a niveles más profundos debido a que el Fenómeno El Niño aunado al cambio climático nos ha pegado fuertemente”, indicó la funcionaria.
ACP se prepara
Carlos Vargas, vicepresidente ejecutivo de Ambiente, Agua y Energía de la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) indicó que Panamá tiene 28 meses de vivir una sequía, de esos 25 meses han estado por debajo del promedio en precipitación pluvial.
Aseveró que las lluvias durante el 2015, no fueron suficientes para recuperar los niveles adecuados en operación.
“Nos quedamos por debajo del 1.28 metros en el Lago Gatún y 1.77 metros en el Alajuela, lo que significa que para esta temporada seca se avecina con un fenómeno intenso”, afirmó Vargas.
Actualmente, la ACP continua con el programa de conservación de agua, cambiando las metodologías de manejos de agua en las esclusas del Canal de Panamá.
De acuerdo con Vargas se esta haciendo dos licitaciones millonarias a nivel internacional, una para adquirir ocho nuevas bombas auxiliares que ayudarían a las plantas de la ACP como la de Mendoza, Monte Esperanza y Miraflores en caso que el lago Gatún baje demasiado.
Por otro lado, también están incursionando en un programa científico con norteamericanos y personal de las universidades panameñas para explorar la siembra de nubes.
Este programa multimillonario tiene una duración de 16 meses por lo que en ese período se estudiará si las técnicas de volar en aviones y esparcir partículas higroscópicas funcionan en el istmo de Panamá y en la Cuenca del Canal para aumentar las precipitaciones.