Te estarás preguntando qué papel juega James Bond en la protección y conservación del patrimonio audiovisual panameño. Aunque indudablemente estimulará la cultura audiovisual de la población al recrear escenas de persecución y muerte por las calles del Casco Antiguo de la capital.
Seamos justos, la super producción ha contratado a cientos de panameños en las áreas técnicas y de servicios que van desde electricistas hasta maquilladoras, alimentación, hospedajes y transporte a gran escala y cientos de extras que, junto al estímulo visual, se llevarán algo de platita en el bolsillo cuando regresen a sus casas. No descontemos lo que considero lo más importante: el contacto con los técnicos experimentados que al trabajar con los nuestros nos dejan mucho de esa experiencia. Hasta aquí todo parece bien. Pero no es así.
El artículo 5 de la ley 36 dice lo siguiente: "Se declara la producción cinematográfica y audiovisual panameña actividad de interés social, en razón de constituír un espacio fundamental en la formación de la identidad nacional. En consecuencia, será objeto de especial promoción y fomento por parte del estado". Para ello, en el capítulo II sobre Distribución y Fomento, el artículo 11 establece una cuota de pantalla para la promoción de las obras nacionales, que deberán cumplir los exhibidores cinematográficos y audiovisuales y los operadores de televisión abierta.
El capítulo III, el que le pone la cerecita al helado, crea el Fondo para el Desarrollo Cinematográfico y Audiovisual Nacional, porque bien entendidas las cosas si no hay dinero para hacer películas, es una utopía soñar con las pantallas chicas y grandes y las masas de panameños abarrotando las salas para ver cine nacional. La ley es un avance importante como instrumento para la consolidación del incipiente cine panameño en sus dos vertientes: a) La que crea los incentivos para la atracción de capitales internacionales que vengan a producir al país (gracias a esos incentivos James Bond tiene licencia para repartir tiros de papelillo por nuestras calles); y
b) La que crea el fondo para la promoción del cine panameño. Por eso en el proceso de reglamentación, que es el que nos ocupa ahora, ese fondo (es decir la plata para hacer películas) debe ser introducido en el Presupuesto General del Estado tal como lo manda la ley.