La huelga de pilotos de Air France ha perturbado ayer los vuelos de la compañía por tercer día consecutivo, sin señales de reanudación de las negociaciones con la dirección.
La aerolínea indicó que contaba asegurar el pasado sábado, al igual que ayer, en torno al 60% de los vuelos de larga y media distancia y el 70% de los de corto recorrido.
Por ahora, las negociaciones no se han reanudado, señalaron ayer fuentes de dirección, pero recalcaron que "sigue abierta la puerta" del presidente de Air France, Jean-Cyril Spinetta.
Seis sindicatos de pilotos de Air France convocaron cuatro días de huelga, hasta hoy, inclusive, en apoyo de sus reivindicaciones de un aumento salarial de entre un 10 y un 12%, tachado de irrealista por la dirección.
No se sabe qué pasará cuándo termine la huelga. Los sindicatos no tienen reivindicaciones idénticas, aunque todas están relacionadas con revalorizaciones salariales.
Philippe Raffin, presidente del SPAC, segundo sindicato en Air France (con una representación del 15%), dijo que "pedimos más que un aumento puntal de sueldo".
"Pretendemos llegar a un entendimiento sobre un conjunto de medidas sociales y económicas" para superar "a medio plazo" la diferencia de remuneración de los pilotos de Air France a lo largo de su carrera, con la de otros pilotos europeos, explicó al dominical "Le Parisien Dimanche".
Para Raffin, la dirección se verá obligada "tarde o temprano" a "reorientar su política social y encontrar a interlocutores susceptibles de permitirle alcanzar un acuerdo que le dé un poco de legibilidad para los años 2003, 2004 y 2005".
Los cuatro días de huelga, cuyo impacto en la facturación de Air France se calcula que oscilará entre los 65 y los 90 millones de euros, puede complicar el calendario de privatización de la aerolínea.
El Gobierno francés anunció a finales de julio pasado su plan de reducir del 54.4% actual a menos del 20% la participación del Estado en Air France, a finales de año o, a más tardar, a comienzos de 2003.
Pero la cotización bursátil de Air France está en estos momentos sensiblemente por debajo del listón que pretende el Gobierno para la operación de privatización.