Más que un ataque terrorista sobre el Canal o la intromisión de la política, el mayor peligro que se cierne sobre la vía acuática es la posible pérdida de competitividad de "la ruta Panamá", que determina que las leyes marítimas nacionales no vayan de acuerdo con las necesidades actuales del comercio internacional.
La legislación en materia marítima data de cincuenta años atrás, lo que plantea la necesidad urgente de "tomar los mismos objetivos regulatorios y adecuarlos a las circunstancias actuales", sentenció Ricardo Lince, presidente de la Cámara Marítima de Panamá.
"Hay que hacer leyes más amigables, que no ahuyenten a los inversionistas", pues actualmente se aplican algunos requerimientos "excesivos" en materia de aduanas, migración y cuarentena, que retrasan el itinerario de los barcos y crean complicaciones a los usuarios de la ruta Panamá, indicó.
NACIONALIDADES CONFLICTIVAS
La actual legislación establece restricciones para nacionalidades, consideradas como "conflictivas", como resabio de la Guerra Fría. Altos oficiales de China Continental, Líbano, Pakistán, entre otros tienen que circular en el territorio nacional, acompañados de un custodio o guardaespaldas.
Estos marinos, según indica Ricardo Lince, sólo vienen a Panamá para hacer un cambio de tripulación, por lo que bajan del barco y abordan un avión de regreso a su país en cuestión de horas.
En junio de 1999, el gobierno nacional eliminó un registro de migración que funcionaba como un permiso temporal para el transbordo de oficiales mercantes. Actualmente tienen que sacar una visa especial para circular en Panamá, o de lo contrario un agente de migración los sigue a todas partes "como si estuvieran presos", explicó Lince.
Señaló que esto podría causar que las líneas navieras decidan no cambiar tripulantes en Panamá, trayendo graves consecuencias económicas para el país en sectores como hoteles, transporte, líneas aéreas, etc., pues estos oficiales utilizan todos estos servicios al hacer el transbordo de sus naves y para regresar a sus respectivos países.
REQUISITOS DE ABORDAJE
Cuando un barco llega a puerto, autoridades de aduanas, migración, cuarentena y de la Autoridad del Canal abordan la nave y cada uno solicita información relativa a su área de trabajo, lo que obliga a llenar un formulario diferente para institución, haciendo más complicado y burocrático el proceso, explica Lince.
Esta multiplicidad de documentos y requisitos retrasa las operaciones de las naves, que tienen un itinerario que seguir en sus viajes marítimos y crea una mala imagen del servicio que está ofreciendo Panamá a los usuarios de la ruta.
La Cámara Marítima plantea la creación de un formulario único que contenga todos los datos necesarios y que un solo funcionario haga la inspección y se encargue del papeleo en representación de estas instituciones.
"Entendemos que es importante proteger al país de enfermedades, contrabando, entrada de personas ilegales, etc., pero hay que pensar en otras formas para cumplir con estos requisitos, sin afectar a los usuarios", puntualizó Ricardo Lince.
MOVIMIENTO DE CONTENEDORES
Las líneas navieras también se quejan de la gran cantidad de "trabas" que ponen las autoridades de cuarentena para movilizar un contenedor de un lado a otro, en términos de normas de origen y requisitos fitosanitarios.
"Se entienden estos requisitos si los contenedores fueran abiertos en territorio nacional, pero los mismos están cerrados herméticamente y simplemente serán trasladados de un punto a otro, sin abrirse", explicó Lince.
Las leyes actuales todavía utilizan el término "en tránsito" en lugar de "transbordo". El primero, se aplica a la mercancía que es sacada de los contenedores y reempacada en otro contenedor. El transbordo se da cuando los contenedores son trasladados de un puerto hacia otro, sin abrir los sellos de los contenedores.
Las autoridades de aduanas califican a toda la mercancía como si estuviera "en tránsito", lo que obliga a los usuarios a pagar una liquidación para trasladarla de un punto a otro, aunque el contenedor no sea abierto. Esto retrasa el manejo de la carga, apuntó Lince.
El potencial marítimo de Panamá no se ha aprovechado al máximo, ya que el país podría desarrollar otras actividades complementarias como inspección de carga, logística de contenedores, transporte interno, desconsolidación, reparación de equipo, entre otras, que tendría un efecto multiplicador en la economía, creando nuevos empleos.
La Cámara Marítima plantea la creación de una estrategia marítima nacional que "globalice" todas las instituciones gubernamentales que tienen que ver con el sector, a través de una sola institución.