La Confederación General Italiana del Trabajo (CGIL), el principal sindicato de Italia, calificó como “positiva” la rectificación hecha por el Ejecutivo tecnócrata de Mario Monti en su reforma laboral sobre la norma que regula los despidos improcedentes.
A través de un comunicado, el CGIL, que tras conocer la primera versión de la reforma laboral anunció la convocatoria de una huelga general aún sin fecha, atribuye a la presión de su sindicato, pero también a la acción de las fuerzas políticas progresistas, el hecho de que el Ejecutivo haya dado marcha atrás.
“La reconquista del instrumento de la readmisión (del trabajador en la empresa) en el caso de los despidos por motivos económicos inexistentes es un resultado positivo que restablece un principio de civismo jurídico”, indicó.
Con estas palabras, el CGIL se refirió al contenido final del proyecto de ley de reforma laboral que Monti ilustró ayer en conferencia de prensa, después de aprobar una primera versión el pasado 23 de marzo en Consejo de Ministros bajo una fórmula legal que permitía introducir modificaciones antes de llegar al Parlamento.
Entre esos cambios destaca la reintroducción dentro del artículo 18 del Estatuto de los Trabajadores italianos de la posibilidad de que un juez decrete la readmisión de un trabajador en empresas de más de 15 empleados, si la causa económica esgrimida a la hora del despido es de “manifiesta inexistencia”, cláusula suprimida en la primera versión de la reforma.