Para el viajero acostumbrado al lujo o a los destinos exóticos, Southwest está lejos de ser la aerolínea ideal, pero para los inversores de Wall Street su estrategia indica el camino que debería seguir el resto de la industria.
En los vuelos de Southwest no se sirven comidas ni bebidas ni se entrega algún tipo de entretenimiento, y sus destinos son en su mayoría aeropuertos menores, sólo dentro de EU. Sus sobrecargos limpian las cabinas, sus pilotos trabajan más que los colegas de otras aerolíneas y su equipo de mecánicos es mucho menor al del resto de la industria.
A pesar de todo ello, o precisamente por eso, es la única de las ocho mayores aerolíneas estadounidenses que reportó ganancias en el tercer trimestre de este año y su valoración en bolsa es superior a la de todas las otras mayores aerolíneas juntas.
Actualmente Southwest, que maneja una flota de 344 aeronaves, todas ellas Boeing modelos 737, vale en bolsa unos 10,800 millones de dólares y sus acciones se cotizan en torno a los 14 dólares.
Esto contrasta con lo que ocurre, por ejemplo, con United Airlines, empresa que pese a ser la segunda mayor aerolínea de EU y tener cientos de aviones más en rutas por todo el mundo, vale en bolsa alrededor de 97 millones de dólares.
Entre las mayores aerolíneas estadounidenses US Airways ya está en bancarrota, Delta anunció el despido de entre 7,000 y 8,000 empleados para poder asegurar su subsistencia y American Airlines, la mayor de EU, anotó pérdidas trimestrales de 924 millones.
Los analistas siguen con perplejidad el desempeño de la industria, que en vez de mejorar parece seguir hundiéndose en un agujero del que sólo la mano del gobierno aparece como el salvavidas que necesitan. La desaceleración económica y la baja de pasajeros, producto del temor a volar que siguió a los atentados del 11 de septiembre de 2001, sumados a los mayores gastos en seguridad y combustibles, han asestado un golpe a la industria que bien podría llegar a ser fatal para muchas compañías.
En este ambiente tan oscuro, la historia de Southwest parece más que un ejemplo un verdadero milagro, pues la empresa no sólo no ha retrasado sus planes de comprar nuevos aviones, como sus rivales, sino que los ha incrementado y planea incorporar nuevas rutas. Asimismo, en una industria plagada de anuncios de despidos multitudinarios, Southwest sigue contratando a nuevo personal y mantiene sus nóminas intactas.