El primer banco alemán en activos, Deutsche Bank, subió en el primer semestre del año el beneficio neto hasta 3.683 millones de dólares, un 43% que en el mismo periodo de 2005.
Según informó la entidad financiera, el ingresos por intereses mejoraron el 13, 7%, hasta 4.412 millones de dólares, en comparación con el monto de los seis primeros meses del pasado año.
El presidente de este instituto de crédito, Josef Ackermann, dijo que "pese a la volatilidad de los mercados de valores en mayo y junio, Deutsche Bank ha logrado un resultado trimestral significativamente mejor que el del mismo periodo de 2005 y, como resultado, una extraordinaria primera mitad del año".
Ackermann añadió que la entidad "está bien posicionada en los mercados desarrollados y emergentes en todo el mundo en áreas con potencial estratégico a largo plazo".
Deutsche Bank explicó que la mejora de los resultados se debió al incremento de los ingresos en banca de inversión, que logró dos terceras partes de los totales.
Días antes de entrar en funciones a comienzos de junio pasado, el nuevo secretario general de la OCDE mostró su compromiso con el desarrollo del acceso al agua potable y a ese respecto contó haber sido "testigo del impacto que puede representar para los más pobres" lograr ese agua potable.
En su declaración conjunta, la OCDE y la ONU recuerdan que más de 1.000 millones de personas carecen de acceso a un agua sana y unos 2.600 millones no tienen un sistema de saneamiento elemental, en un contexto en que en ciertas regiones del mundo el agua se hace cada vez más rara ante la presión del crecimiento demográfico y la contaminación.
Para 2025, unos 25 países africanos estarán sometidos a regímenes de racionamiento individual del agua, equivalentes a 1.700 metros cúbicos de agua por persona y por año.
Más de 1.000 millones de personas en todo el mundo carecen de acceso a un agua potable, según la OCDE y la ONU
De igual forma, unos 2.600 millones no tienen un sistema de saneamiento elemental, en un contexto en que en ciertas regiones del mundo el agua se hace cada vez más rara ante la presión del crecimiento demográfico y la contaminación.