Japón necesitaría invertir al menos 50 billones de yenes (más de 500 mil millones de euros) (630 mil millones de dólares) en energías renovables para 2030 si decide eliminar totalmente las centrales atómicas del país, según cálculos difundidos ayer por el Gobierno nipón.
El estudio, presentado ayer en una reunión sobre política energética y recogido por la agencia Kyodo, señala también que la factura eléctrica de los hogares casi se duplicaría para 2030, en caso de que todas las centrales nucleares se cerraran para ese año.
Así, la factura media mensual por hogar pasaría desde 16 mil 900 yenes (unos 170 euros) en 2010 a más de 32 mil en 2030 (unos 325 euros)(409 dólares).
El primer ministro japonés, Yoshihiko Noda, ha insistido en que el Gobierno trabajará para que el país, tercera economía mundial, reduzca su dependencia de las plantas atómicas a raíz de la crisis nuclear en la central de Fukushima desatada por el tsunami de marzo de 2011.
Casi un año y medio después, la radiactividad mantiene aún desplazadas a unas 52 mil personas en un radio de 20 kilómetros en torno a la planta nuclear, mientras que la industria, ganadería y pesca de la zona han sufrido daños millonarios.
El Gobierno nipón está ahora inmerso en la elaboración de un nuevo plan de energía que podría estar concluido “para finales de esta semana o principios de la siguiente”, según indicó el ministro de Políticas Nacionales, Motohisa Furukawa.
En caso de que Japón decidiera cerrar todas sus plantas nucleares, sería necesario aumentar la generación de energía renovable de los 106 mil millones de kilovatios/hora de 2010 hasta 350 mil millones de kilovatios hora en 2030, indica el estudio.
Si se decidiera reducir la dependencia nuclear hasta solo el 15% (antes de la crisis de Fukushima Japón, obtenía casi el 30% de su energía de las plantas atómicas), se requerirían unos 40 billones de yenes (unos 400 mil millones de euros) (5 mil millones de dólares) para aumentar la generación de renovables hasta 300 mil millones de kilovatios/hora.
En la actualidad, el país mantiene detenidos por seguridad o revisiones 48 de sus 50 reactores nucleares, lo que ha obligado a aumentar el ritmo de las centrales térmicas y ha incrementado seriamente las importaciones de hidrocarburos.