La televisión pública italiana, Rai, vive ayer una jornada marcada por la huelga de sus trabajadores contra el Plan Industrial del Gobierno para el periodo 2010-2012, protesta que ha causado problemas en la programación y ha reducido los informativos a los servicios mínimos.
Los trabajadores protestan contra un plan industrial que, según argumentan en una nota conjunta, "empobrece a la mayor empresa cultural del país" y promueve "la externalización del trabajo y consecutivas reducciones de plantilla".
"El malgasto económico, la mala gestión y los favores a los poderosos, que son la enfermedad del servicio público a la italiana, con el que tantos identifican la Rai, son también un daño para el trabajo", añaden.
Los trabajadores denuncian además la falta de disposición de la dirección para sentarse a negociar, "la única manera -aseguran- para encontrar soluciones estructurales y gestionar los procesos de cambio en curso".
Aunque sin mucha repercusión en los medios italianos, la huelga añade una nueva página a los conflictos entre dirección y trabajadores de la Rai, como el protagonizado por el presentador Michele Santoro, amenazado con la suspensión de su programa por las críticas lanzadas a la dirección.
Además de recibir el apoyo de los sindicatos, excepto Fistel Cisl, que habla de huelga "a destiempo" y "contraproducente" en un contexto de "expansión objetiva de la Rai", la protesta ha recibido el apoyo del grupo opositor Italia de los Valores (IDV), liderado por Antonio di Pietro.
En una declaración firmada por el líder y el responsable de trabajo y bienestar de su partido, Maurizio Zipponi.