Toyota Motor suspendió ayer la venta de ocho modelos en Norteamérica por problemas de seguridad, una medida excepcional que puede frenar la recuperación que aventura el gigante japonés para 2010.
Con la finalidad de solucionar los problemas con la aceleración involuntaria de sus modelos más populares en Estados Unidos, Toyota ha decidido detener temporalmente las operaciones en 5 plantas y dejar de vender los modelos que engrosan el 57% de sus vehículos nuevos en Norteamérica.
La suspensión de las ventas de éxitos como el Camry, el automóvil más vendido de Estados Unidos desde 2007, y otros como el RAV4, Corolla o Matrix, hasta 1 millón de vehículos anuales, puede suponer un gran golpe para la credibilidad de Toyota en su primer mercado.