Las transacciones en el mercado de futuros de ganado en Chicago estaban de nuevo paralizadas ayer cuando los precios alcanzaron nuevamente la baja máxima diaria autorizada por la bolsa, tras la detección la semana pasada de un caso de vaca loca en Estados Unidos.
Poco después del comienzo de las transacciones en el Chicago Mercantile Exchange, los contratos a futuro caían cinco centavos, a 82.85 centavos por libra, ante la ausencia de compradores.
Los compradores también estuvieron ausentes del mercado el viernes, tras el feriado de Navidad, y el miércoles, el primer día de transacciones tras la noticia del descubrimiento del primer caso sospechoso de vaca loca en el país.
“Estamos en territorio desconocido ahora”, dijo Chuck Levitt, analista de Alaron Trading en Chicago.
“El problema es que no vamos a poder resolver este tema de la EEB (Encefalopatía Espongiforme Bovina) en este país por un tiempo”, dijo Levitt.
El gobierno estadounidense confirmó el primer caso de vaca loca en el país el viernes, luego de análisis realizados en Gran Bretaña.
La carne de la vaca lechera Holstein afectada y de otras 19 vacas sacrificadas fue vendida en Washington, Oregon, California, Nevada, Alaska, Montana, Hawaii e Idaho, así como en el territorio estadounidense de Guam, según Kenneth Petersen, del servicio de inspección alimentaria estadounidense.
Se trata de un problema sociológico, no económico, añadieron.
De acuerdo a la RIAA, otras minorías que tienen ingresos similares a la hispana, como la afro-americana y la asiática, no compran tantos discos “pirateados”.
A este hecho se suma que 25 % de las copias ilegales que se decomisan en Estados Unidos proceden de América Latina, según la RIAA.
Sin embargo, más allá de las interpretaciones sociológicas y de la aplicación estricta de las leyes que prohíben la venta de copias ilegales de discos en EU, muchos consumidores piden una solución más simple.
“Bajen los precios”, dijo Elías Fernández, un cliente de un negocio de ventas de discos latinos en Miami.
“A veces cuesta entender como cobran hasta 15 dólares, o más, por un disco que es puro paquete publicitario y que, además, se puede conseguir por tres dólares en la calle”, agregó.
La RIAA también opina que una de las armas para la guerra contra la piratería es la disminución de precios.
Cuán efectiva sea está por verse: diversas productoras de discos latinos en EU han comenzado a sacar compactos “económicos”, aunque con menos temas que los usuales.