Los primeros ministros de España, Portugal y Grecia, los países más beneficiados por los fondos europeos de desarrollo estructural, se opusieron ayer en la cumbre de Bruselas a la pretensión de Francia y Alemania de congelar el presupuesto europeo a partir de 2007.
El presidente francés, Jacques Chirac, y el canciller alemán, Gerhard Schroeder, acordaron estabilizar el gasto común de la UE en el próximo presupuesto plurianual, entre 2007 y 2013, lo que incluye congelar las ayudas agrícolas directas, para que la entrada de Chipre, República Checa, Estonia, Hungría, Letonia, Lituania, Malta, Polonia, Eslovaquia y Eslovenia a partir de 2004 les cueste el menor dinero posible.
Mientras todos se mostraron de acuerdo para poner un tope a las ayudas directas a la agricultura que reciben los trabajadores europeos del gremio para compensar las bajadas de los precios, España, Portugal y Grecia esgrimieron sus reticencias a que Bruselas les recorte los fondos en 2007.