La reciente turbulencia financiera y los problemas persistentes en los mercados de crédito, así como la caída del dólar, dominarán la cumbre del G7, que tendrá lugar el viernes, según funcionarios y expertos.
Los ministros de economía y gobernadores de los bancos centrales de Estados Unidos, Italia, Alemania, Francia, Japón, Canadá y Reino Unido se encontrarán en Washington, cara a cara, por primera vez desde los sustos que dieron los mercados entre julio y septiembre pasado.
El secretario adjunto del Tesoro de EE.UU., David McCormick, dijo que esa "turbulencia" será el "punto focal" del debate en el G7.
Habrá análisis de lo ocurrido, pero poco más, pues no existe consenso entre los miembros sobre cuáles son las lecciones de lo ocurrido y de cómo prevenirla en el futuro. Francia y Alemania argumentaron que los problemas bursátiles demuestran que es necesaria más regulación de los mercados financieros para aumentar la información disponible sobre la calidad de los títulos a la venta y de los activos de fondos de inversión. No obstante, el gobierno republicano de Estados Unidos se manifiesta cauto respecto a una mayor intervención de la mano pública como árbitro.