Las turbulencias que derribaron esta semana a las bolsas latinoamericanas permanecerán por algún tiempo en la región por el miedo que siembran en los parqués el panorama electoral brasileño, la persistencia de la crisis argentina y las secuelas de los escándalos empresariales en los Estados Unidos.
La semana que termina fue caótica en las principales plazas de América Latina, que cerraron con abultadas pérdidas y sin perspectivas de recuperación a corto plazo, según los analistas financieros. Las noticias negativas golpearon especialmente a la bolsa de Sao Paulo, cuyo índice Ibovespa perdió el 12.9 por ciento en una semana negra en que la escalada del dólar y del índice de riesgo país aumentaron el pesimismo generado por el desplome de Wall Street y de los mercados europeos.
La bolsa de México también se contagió de la agitación en las demás plazas y su índice IPC perdió el 6.89 por ciento en una semana en que registró las dos mayores caídas del año (3.62 y 3.52 por ciento). Tampoco se salvó la plaza de Buenos Aires, cuyo índice Merval perdió el 6,30 por ciento, arrastrado no sólo por la agitación externa sino por la falta de perspectivas para salir de la crisis que agobia a la economía argentina.
Para los analistas, el desolador panorama que muestran hoy las bolsas de América Latina no cambiará a corto plazo porque hay una fuerte desconfianza de los inversores de todo el mundo hacia los mercados de acciones.
"Creo que la volatilidad se mantendrá en el corto plazo porque el apetito de los inversores hacia las operaciones de riesgo ha disminuido y están cobrando unas primas muy altas por su dinero", dijo a EFE el economista jefe para mercados emergentes del banco de inversiones Goldman Sachs, Paulo Leme.
Leme, que esta semana participó en un seminario económico en Sao Paulo, dijo que las dudas de los inversores sobre la salud financiera de las empresas debido a los recientes escándalos contables en Estados Unidos, reducen los flujos de dinero hacia los mercados de renta variable, especialmente de los países emergentes.
Sin dinero suficiente, gobiernos y empresas tienen dificultades para financiar sus operaciones y los mercados quedan sujetos a variaciones bruscas, como ocurrió esta semana en las bolsas de la región. La escasez de capitales en América Latina tiende además acentuarse por los problemas internos que afrontan países como Brasil y Argentina, cuyos efectos acaban contagiando al resto de la región.
"Todavía tendremos muchas turbulencias por delante porque no hay señales claras de que la situación vaya a mejorar ni en Estados Unidos ni en estos países", dijo por su parte el analista Michel Campanella, de la corredora Socopa.
Su opinión fue compartida por Carlos Hermosillo, analista de la firma mexicana de bolsa Vector, quien en un análisis divulgado en internet señaló que a la luz de los recientes acontecimientos es probable que en los próximos días "los mercados sigan una tendencia negativa y sumamente volátil".
Campanella agregó que la agitación en el escenario electoral brasileño, que es uno de los factores que más desestabiliza a los mercados de la región, se prolongará durante varias semanas, pues cada día aumentan las posibilidades de un triunfo de la izquierda en las elecciones presidenciales del seis de octubre próximo.
Ese temor a que el próximo presidente brasileño sea poco amigo de los mercados fue uno de los factores que esta semana empujó la cotización del dólar en Brasil por encima de los tres reales, lo que acabó contagiando a las monedas de otros países, como el peso mexicano y el chileno. Si a lo anterior se suma la crisis argentina, cuya solución parece todavía lejana, las perspectivas de una recuperación firme de las bolsas latinoamericanas no pasa de una ilusión, según los especialistas.