La Unión Europea (UE) y el Mercosur prepararán nuevas ofertas para negociar la liberalización de los intercambios comerciales, que se efectuarán a finales de febrero, antes de la próxima ronda de trabajos, del 17 al 21 de marzo en Bruselas.
En la octava ronda, celebrada la pasada semana en Brasilia, las partes "pusieron sobre la mesa un único texto" sobre reglas de aduanas, compras públicas, reglas de origen y medidas sanitarias y fitosanitarias, en lo cual "no hay grandes obstáculos", declaró la portavoz del comisario europeo de Comercio, Pascal Lamy.
Tras la ronda de marzo, en la que se fijarán las modalidades de la negociación de acceso a mercados, "en septiembre se empieza a negociar" con base en las nuevas propuestas, que serán más amplias que las presentadas por las partes en 2001.
"Lo único que está bloqueado o que va más despacio es el tema comercial" en la negociación de un acuerdo de asociación (diálogo político, cooperación y libre comercio) entre las partes, estimó la portavoz, que añadió que "el problema principal" del Mercosur "es que primero tiene que ser Mercosur", y que "se está descubriendo a la vez que está negociando con la UE". "Vemos un interés en negociar con el Mercosur como forma de empujar su proceso de integración regional", aseguró.
El acuerdo de asociación y libre comercio entre la UE y Chile, firmado el lunes en Bruselas, es "un modelo" y una "señal para el Mercosur": "Si estamos dispuestos a negociar con Chile, estamos dispuestos a negociar con el Mercosur".
El acuerdo con Chile es "maximalista, ambicioso en materia comercial" y va más allá de lo establecido por la Organización Mundial del Comercio (OMC), considera la portavoz, que añadió que "un Chile fuerte es un polo de estabilidad en Latinoamérica".