Para Santiago Fernández Castro, presidente de SFC Investment, S.A, que es una casa de valores con 25 años de experiencia en Panamá y la región, hacer negocios en el mercado de valores es un asunto que debe traer como añadidura el reto de la democratización del mismo.
¿De qué se trata la democratización del mercado de valores?
La democratización del mercado de valores implica que todo el mundo pueda tener la misma posibilidad que tienen los grandes inversionistas de hacer negocios en él y tener rendimientos igual de buenos, es decirle al panameño de a pie, a la micro empresa y las cooperativas, a todos que pueden invertir en instrumentos, a partir de 1000 dólares en adelante y ser exitosos.
¿Pero hay temor de entrar a estos negocios?
Primero hay que desmitificar al mercado de valores, porque a veces la gente lo relaciona inmediatamente con la palabra riesgo.
Pero, al final del día, cuando hablamos de mercado de valores, estamos conversando es de la Bolsa de Valores y de las expectativas que tienen los inversionistas con el futuro. Hablamos de la salud de las empresas que están cotizando en la bolsa y, de que al comprar acciones, estamos diciendo que quien las compra tiene propiedad, de que es socio de una compañía.
Si esto es para todos, ¿a quién debemos buscar para hacer las inversiones?
Hay que buscar gente seria con licencia autorizada, que tenga trayectoria, más un patrimonio y que tenga la solvencia económica para dar estas orientaciones para que así baje la posibilidad de riesgo.
¿Con qué instrumentos puede la gente, a su juicio, comenzar a invertir en el caso de los panameños?
La gente debe ir poco a poco, entrar primero comprando instrumentos libres de riesgos como las Letras y las Notas del Tesoro de Panamá.
Luego, puede pasar a comprar bonos de deudas soberanas de otros países con grado de inversión como Chile, Brasil, Perú y Colombia. Te vas diversificando.
Por último, puedes adquirir acciones de empresas panameñas que tienen trayectoria en el país, y que sus estados financieros soportan sus emisiones. Para los más sofisticados, ya se pueden ver otros instrumentos, pero bajo la asesoría de un experto, siempre.