El interés anuncido por Nicaragua y México en unir el océano Atlántico con el Pacífico, a través de una vía férrea para transportar carga, acelera en Panamá la discusión del contrato entre el Estado y la Panama Canal Railway Company, afiliada a Kansas City Souther Industries de Missouri.
La idea en principio es hacer lo mismo aquí, pero sobre todo integrar los puertos, el ferrocarril y servicios conexos, para convertir a Panamá en un centro internacional en movimiento de carga.
Con su principal socio MiJack Projecs de Chicago Illinois uno de los más grandes en terminales intermodales, además fabricantes de equipo, la Panama Canal Railway no limitará recursos para hacer real esta idea, afirmó Darío Benedetti, director de esta empresa en Panamá.
Sus muchos años de experiencia, ocho ferrocarriles clase uno operando en Estados Unidos, y ganador el año pasado de la concesión para operar el ferrocarril en el noroeste de México, respaldan a la compañía, agregó el ejecutivo.
La discusión del contrato en segundo debate en la Asamblea Legislativa, aún retrasan el inicio de la reconstrucción del ferrocarril en donde inicialmente se invertirán B/.70 millones hasta concluir en el 2,000.
Nicaragua siempre ha tenido el interés de construir un puente terrestre entre el Atlántico y el Pacífico, para la transferencia de contenedores, y si lo hacen "no dudo que competirán con lo que pretendemos hacer aquí", afirmó Benedetti.
Sin embargo, se siente seguro y dice que en Panamá hay mucho más recursos y atractivos incluyendo el Canal.
A su parecer la operación del ferrocarril fortalecerá la posición de Panamá como centro transportista a nivel mundial.
Pretenden emplear a 350 trabajadores.
Algo asombrado, Benedetti expresa que el crecimiento registrado en el sector portuario ha sido impresionante, al punto que se ha traido carga de destinos que nunca nadie pensó posible, por consiguiente si "integramos todo lo demás tendremos millones de contenedores moviéndose en Panamá".
Como efecto inmediato de esta corriente, asegura que crecerán los servicios marítimos, fletes, seguros y transacciones bancarias
Aunque Panama Canal Railway Company, no dio garantía del número de líneas navieras que utilizará el ferrocarril, Benedetti afirma que "es un proyecto a dos años y tenemos mucho interés".
El Ejecutivo no ve obstáculos que por ahora puedan obstruir la reconstrucción del ferrocarril, "salvo los que nosotros mismo podamos colocar". En el futuro pretenden integrar el transporte de pasajeros para así atrer el turismo y hacer recorridos por el Canal.
Tras haber construido más de 8,000 kilómetros de línea férrea en los destinos donde operan, en Panamá prevén inicialmente mover entre 300 y 400,000 contenedores al año, la que aumentarán una vez el manejo sea por doble vía.
Por su lado, Hugo Torrijos Richa, director de la Autoridad Portuaria Nacional (APN), sostiene que el Estado recibirá como beneficio un 5% a un 10% de la recaudación bruta que reciba la empresa, independientemente si tenga o no ganancias.
Torrijos afirma que no han cometido errores en la elaboración del contrato con la compañía ferroviaria, tienen proyecciones mucho más esperanzadoras, más aún, porque la compañía Hutchison aumentó sus expectativas de carga.
"Hemos tomado todas las previsiones y le estamos exigiendo a la Compañía que hagan rápido las inversiones", acotó Torrijos.
"Sería una irresponsabilidad de nuestra parte dejar perder una gran obra y más viendo la intención de Nicaragua y México de hacerlo".
El funcionario es consciente de que el ferrocarril competirá con los puertos, pero asegura que "no tanto como muchos vaticinan", porque la carga importante para el ferrocarril es la contenerizada que normalmente no usaría la carretera.
"Hemos tenido un tremendo golpe de suerte que Kansas City se interese por este negocio".
Dentro del proyecto de Ley 77 entre el Estado y la Panama Canal Railway Company, que se discute en la Asamblea Legislativa, la empresa renuncia al derecho de 25 hectáreas otorgadas previamente para disponer de cinco hectáreas en el Puerto de Balboa.
Además el Estado le ofrece un crédito de B/.40 millones y da en arrendamiento siete hectáreas en Coco Solo donde actualmente funciona el puerto de Motores Internacionales.
Con ello se le da acceso a poder recoger carga en el Atlántico donde opera además el puerto de Hutchison y Evergreen.
El contrato con la empresa tendrá una duración de 25 años prorrogables. No está obligada a iniciar ninguna relación con el Sindicato del Ferrocarril de Panamá o acuerdo colectivo en los primeros dos años de inicio de operaciones.
Tendrá libertad de cobrar las tarifas que estime convenientes por el transporte o servicios que ofresca. Anticipadamente deberá pagar una fianza de B/.500,000.
El Estado garantizará a la empresa que el aeropuerto de Albrook no interferirá en sus operaciones. Además la exhonera de impuesto sobre la renta sobre los ingresos de la compañía; exceptúa a la renta que obtenga por el transporte de carga destinada al territorio fiscal de la República.
Le exhonera del ITBM, timbres, impuestos sobre licencia comercial, inmueble y otros; aunque no de tributos municipales por un máximo de B/.50 mil.
Independientemente de los atrasos que tuvo la compañía ferroviaria para iniciar con la construcción, lo cierto es que el Gobierno manifestó dar apoyo y protección a la inversión que realizará esta empresa en el territorio nacional.