La lucha contra la fiebre aftosa, que corre el riesgo de extenderse en Europa, hizo que los Quince cerraran filas frente a esa epizootia, contrariamente a lo sucedido con la enfermedad de la vaca loca, que provocó divergencias en el seno de la Unión Europea (UE).
Las medidas adoptadas por los Estados miembros para evitar la propagación de la fiebre aftosa en el continente, responden a reglas europeas, algunas de las cuales remontan a los años 60, y fueron el resultado de una política coordinada.
En cambio, la lucha contra la Encelopatía Espongiforme Bovina (BBE) o enfermedad de la vaca loca, y la reforma de la Política Agraria Común (PAC), son, a menudo, objeto de un verdadero diálogo de sordos entre los países de la UE, y en especial entre Francia y Alemania.
"La señal de que la Unión Europea no funciona bien es cuando las reglas son las mismas para todo el mundo", destacó recientemente Gregor Kreuzhuber, portavoz del comisario europeo de Agricultura, Franz Fischler.
Medidas de profilaxis previstas en los textos europeos fueron activadas el sábado cuando se descubrió un caso sospechoso de fiebre aftosa en Bélgica.
Tales disposiciones fueron adoptadas en estrecha colaboración con la Comisión Europea, que el mismo viernes fue informada de la sospecha por las autoridades belgas. Gracias a su "sistema de alerta rápido", la Comisión informó entonces a todos los Estados miembros de la UE.
"Los contactos internacionales se hacen con calma", declaró Jaak Gabriels, ministro belga de Agricultura. "Estamos satisfechos de la reacción de Bélgica, que adoptó las medidas adecuadas", estimó el sábado un portavoz de la Comisión, Luc Veron.
Días antes, el Parlamento Europeo, el Consejo de Ministros de la UE y la Comisión, felicitaban a las autoridades británicas por su eficacia y el coraje de su población frente a la temible epidemia de fiebre aftosa, después de haber sufrido directamente la EEB.
La denominda PAC fue instaurada en 1962 y su objetivo era que Europa fuera autosuficiente en el plano alimenticio.
En 35 años, alcanzó y superó su propósito inicial con una producción que se triplicó. Además, la UE se convirtió en uno de los mayores exportadores de productos agroalimentarios.
Pero la enfermedad de la vaca loca puso de relieve los peligros de una política basada en la productividad.
De allí surge la voluntad expresada por algunos, entre ellos la Comisión Europea, de avanzar hacia una profunda reforma que favorezca una "agricultura limpia", más respetuosa del medioambiente.
En 1992 y 1999 se inició tímidamente una reforma de la PAC. En 1999 se adoptó la "Agenda 2000" que establece las principales líneas de la política agraria hasta 2006, con una evaluación a mitad de camino en el 2002-2003.
Pero las disputas entre Berlín y París sobre ese punto ha sido mal visto, en especial porque durante mucho tiempo fueron considerados los motores de las políticas comunes en el seno europeo.
Alemania es el primer acreedor de la UE y Francia la primera potencia agraria de la UE.
En todo caso la Comisión quiso tranquilizar al respecto. La PAC es "robusta" y no está "amenazada" por las crisis actuales, dijo Kreuzhuber, estimando que "la reforma de la PAC es un proceso permanente y no puntual".