Unos 165 mil panameños se encontraban residiendo en los Estados Unidos a inicios de esta década, unos 49 mil más que los nativos de Costa Rica.
Ambos países se mantienen como receptores de migrantes, situación que contrasta con Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua (ver recuadro).
De acuerdo con un reporte del Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales (ICEFI), el principal destino de los migrantes de América Central es Estados Unidos, no solamente por su cercanía sino por la interdependencia e integración económica existente.
En el caso de Nicaragua, se explica que un número elevado de sus emigrantes radica en Costa Rica.
Los legales e ilegales llegan a la nación receptora atraídos por el mercado de trabajo.
La mayoría de ellos carecen de altos niveles educativos y conocimiento tecnológico, por lo que acceden a empleos en donde las condiciones de inestabilidad y bajos salarios son rechazadas por los trabajadores nativos, creando así un mercado de trabajo tradicionalmente orientado a extranjeros.
En lo fiscal, dice el ICEFI, la realidad de estas personas tiene dos aristas, una relacionada con el país que los ha recibido y otra relacionada con el país del cual salieron.
Se indica que un estudio realizado por el Consejo Nacional de Investigación de los Estados Unidos permite concluir que los inmigrantes en ese país pagan más impuestos de lo que reciben en servicios, contrario a las suposiciones de quienes promulgan leyes que buscan limitar el acceso de los migrantes ilegales a las redes y servicios de protección social.