De los 250 millones de niños que trabajan en el mundo, 170 millones o casi el 70% trabajan en la agricultura en condiciones penosas y peligrosas, subrayó en Ginebra la organización estadounidense Human Rights Watch (HRW).
La organización no gubernamental publicó el pasado miércoles los resultados de varios estudios que llevó a cabo en Egipto, Ecuador, India y Estados Unidos, coincidiendo con la Jornada Mundial contra el Trabajo Infantil.
Pese a las grandes diferencias entre estos países, la explotación diaria de los niños en el sector agrícola y los riesgos que corren son "sorprendentemente similares", señala HRW.
Estos niños trabajan a menudo largas horas bajo el sol, llevan pesadas cargas y sufren heridas provocadas por las herramientas agrícolas, subraya la ONG, que considera que uno de los mayores riesgos para su salud es la exposición a los pesticidas.
"Estamos dando un primer paso importante con estos 23 países. Más de 67 millones de niños en estos países nunca han puesto un pie en una sala de clases, y muchos otros abandonan la escuela antes de completar 5 o 6 años, que es el mínimo necesario para aprender a leer, escribir y matemáticas básicas", dijo Wolfensohn.
El Banco Mundial estima que el G8 y el resto de la comunidad internacional necesitan aportar aproximadamente 3,000 millones de dólares por año en financiamiento adicional durante los próximos 10 años para ayudar a los países pobres a lograr la meta del Milenio.
En el Foro Educativo Mundial, efectuado en Dakar en el año 2000, el Banco Mundial y otros donantes prometieron que ningún país que tuviera un plan viable para alcanzar la meta del Milenio sería dejado atrás por falta de recursos.
Ese compromiso fue ratificado en marzo pasado en el Consenso de Monterrey, México, donde la comunidad de donantes se comprometió a aportar hasta 12,000 millones de dólares por año para lograr ese y otros objetivos del Milenio.
La Educación para Todos fue escogida como una de las metas del Milenio debido a que es una de las herramientas mas poderosas para reducir la pobreza y la desigualdad, y para sentar las bases de un crecimiento económico sostenible.