El presidente colombiano, Alvaro Uribe, insistió ayer en un pacto entre los productores y tostadores de café para mejorar los precios del producto, antes de que se genere un monopolio.
El mandatario propuso de nuevo un acuerdo cafetero durante una ceremonia académica celebrada en Medellín, luego de hacerlo el pasado lunes en la reunión de la Organización Internacional del Café (OIC), que se celebra en Cartagena (norte colombiano) hasta mañana, viernes.
"No puede, ni debe el gobierno, ni otro poder del Estado de manera unilateral y sin el consenso básico de los diferentes actores y sectores de la sociedad nicaragüense, firmar este tratado" de connotaciones importantes para la vida económica, social, política, educativa y cultural" del país, advirtió el CNU.
Consideró que el proceso de globalización, que incluye el Cafta, "debe de ser regulado y no dejarlo únicamente a la dinámica del mercado" internacional. El comercio regional representa menos del 1% del PIB de Estados Unidos.
Cuestionó además la docilidad de los gobiernos centroamericanos, por permitir que Estados Unidos retrase, para el cierre de la negociación, la discusión de aspectos sensibles para la economía regional, como es el acceso de los productos agrícolas estadounidenses, el tema laboral y la propiedad intelectual, entre otros.
Señaló que los subsidios a los productos agropecuarios de parte de Estados Unidos representan una competencia desleal para la región, y ponen "en riesgo los productos básicos agrícolas que constituyen la base alimentaria de la mayoría de la población" nicaragüense.