Gasto de los productores
- Los dueños de ganado gastaban entre $22 y $34 en esos medicamentos al mes, y el precio de cada collar ronda en los $3.9, lo que significa un ahorro para los ganaderos.
La vaca Kamoli no parece inmutarse por su extravagancia, pero en realidad es un antílope acuático: el novedoso collar que luce emite el apestoso olor del animal salvaje, lo que mantiene alejadas a las letales moscas tse-tsé.
Como Kamoli, más de 1,500 reses que pastan en las kenianas Colinas Shimba, en el sureste del país, prueban un innovador sistema que espanta las moscas, sin necesidad de fustigarlas con el rabo. "Si la vaca lleva puesto el collar, es como si la vistieras con la piel de un antílope acuático, y las moscas no la atacan", explica Christian Borgemeister, director general del Centro Internacional de Fisiología de Insectos y Ecología (ICIPE), encargado del proyecto.
Las picaduras de las moscas -que provocan la denominada enfermedad del sueño en los humanos, nagana en los animales- dificultan el crecimiento de las vacas (al no dejarles pastar tranquilas), la cría, y afectaban su producción láctea, entre otros inconvenientes. "Las moscas no atacan ni a los antílopes acuáticos, ni a las cebras. Nosotros identificamos el componente que mantenía alejadas a las moscas. Tratamos de probar con cebras primero, pero son muy salvajes y no permiten que te acerques. Parecen burros, pero no son domesticables en absoluto", comentó Borgemeister. "La verdad es que huele fatal", reconoce el científico en un claro salpicado de boñigas de vaca, donde llevan a cabo los análisis mensuales de las reses que forman parte de este programa, financiado por la Unión Europea con 1.5 millones de euros ($1.9 millones).
El radio de acción del perfume espantamoscas es de entre cincuenta y cien metros alrededor del collar, según las estimaciones del científico jefe en ICIPE, Rajinder Kumar.