El bistec que desayuna María Hinojosa en un atestado restaurante es tan sabroso como cualquier otro, aunque es parte de un problema que amenaza con descarrilar la recuperación económica de México.
Los precios de la carne y el pollo, alimentos básicos en la dieta mexicana, están subiendo rápidamente después de que México prohibiera, hace unos días, las importaciones de esos alimentos provenientes de Estados Unidos por la enfermedad de la vaca loca y la gripe aviaria.
Ella asegura que el precio de la carne subió al equivalente de $2.05 por libra desde los $1.73 de hace dos semanas.
Pese a todo, la inflación de la tasa anual se ubica actualmente sobre el 4%, aunque algunos economistas aseguran que el aumento reciente puede afectar desde el crédito bancario hasta las exportaciones de las plantas "maquiladoras", vistas como el salvavidas tras tres años de estancamiento económico.
El banco central dijo que el índice de precios al consumidor subió 0.32% en la primera mitad de febrero. La cifra resultó casi el doble de lo previsto por el mercado y se rumora que habrá un nuevo endurecimiento de la política monetaria del banco central para contener a la inflación, actualmente por arriba de su objetivo.
La medida elevaría las tasas de interés lo que derivaría en el efecto negativo de fortalecer al peso mexicano al encarecer sus productos en Estados Unidos, donde envía casi el 90% de las exportaciones.
También tendrá un efecto negativo en los ingresos por turismo, las exportaciones petroleras y el envío de las remesas de los mexicanos en el extranjero, que se han convertido en la segunda fuente de divisas del país.
"Si el banco central tiene que actuar, eso tendrá un efecto aletargador en la economía", dijo Rafael de la Fuente, economista en jefe para América Latina de BNP Paribas en Nueva York. "Los tiempos no son muy buenos", agregó.