La nueva escalada de precios registrada en los últimos meses por los productos básicos, especialmente agrícolas, minerales y energéticos, genera incertidumbre a nivel mundial ante el resurgimiento de una nueva crisis.
Principalmente porque esto representa un obstáculo a la inversión y acumulación sostenida de capacidades tecnológicas y productivas en los países de América Latina y el Caribe.
Así lo señaló la secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, Alicia Bárcena, quien indicó que la volatilidad de precios de los productos básicos es un desafío a la creatividad en materia de políticas económicas en la región.
Al respecto, el economista Adolfo Quintero señaló que antes de 2009, cuando se desató la crisis mundial, se estaba desarrollando una problemática alimentaria y energética.
Esta situación se está retomando, dijo el catedrático con profundo énfasis, argumentando que es una tendencia que podría impactar principalmente a las economías desarrolladas.
En el caso de Panamá, manifestó que todo lo que suceda a nivel mundial siempre tendrá repercusiones a lo interno. De hecho, afirmó que las secuelas ya se están percibiendo en el alto costo de la vida.
Uno de los informes de la CEPAL señala que los índices de precios de alimentos estimados por la Organización Mundial de los Alimentos saltaron alrededor de 30% entre junio y diciembre de 2010, marcando un nuevo máximo en enero de 2011. Las alzas en los precios del trigo y maíz (94% y 64%, respectivamente, entre junio y diciembre de 2010) afectaron las economías de A. Latina.