Tras cinco días de negocios que dejaron un saldo positivo, las bolsas de Wall Street se aprestan a iniciar una semana decisiva en la que se espera se resuelvan las dudas sobre una posible guerra contra Irak. Los analistas e inversores temían que una guerra se decidiera la semana de negocios pasada, y de allí las bajas del lunes y martes.
Pero una vez que se hizo evidente que no se votaría el proyecto de resolución presentado por Gran Bretaña, EEUU y España ante el Consejo de Seguridad de la ONU, las bolsas pudieron respirar algo más tranquilas. El hecho de que la votación se atrasara permitió mantener la esperanza de una solución diplomática al conflicto, y eso fue lo que impulsó las bolsas el jueves a registrar su mayor alza en cinco meses.
Al cierre del viener, el Dow Jones se ubicó en los 7,859.71 puntos, 119,71 enteros o un 1.55% por encima del nivel alcanzado al cierre del viernes anterior. Y el promedio general del mercado electrónico Nasdaq cerró en los 1,340.24 puntos, 34,95 unidades o un 2.68% por encima del cierre de la semana anterior.
Si la atención la semana pasada estuvo en la ONU, este fin de semana estará en las islas Azores, donde se llevará a cabo la reunión cumbre entre el presidente de EU, George W. Bush, el jefe de Gobierno español, José María Aznar, y el primer ministro de Gran Bretaña, Tony Blair.
Pero a juicio de los analistas de Wall Street, esta reunión será un "mini consejo de guerra" en el que el presidente Bush informará a sus dos más cercanos aliados en el Consejo de Seguridad de su estrategia militar respecto a Irak.
A juicio de muchos expertos, es probable que EU no someta a votación una nueva resolución en la ONU y que se decida a lanzar un ataque contra Irak, tan pronto como la próxima semana. Por eso, muchos en Wall Street temen que el presidente Bush pronuncie un discurso en la noche del lunes o martes en el que dé un ultimátum a Irak de unas pocas horas, tras las cuales empezaría el ataque.
Los inversores no ven con simpatía una guerra contra Irak porque esta haría subir con fuerza el precio del crudo, afectando así los costos de las empresas y el consumo de los estadounidenses, en momentos en que la economía del país anda mal.
Asimismo, los operadores de la bolsa advierten de que esta vez, al contrario de lo ocurrido en la guerra del Golfo de 1991, no debería producirse una fuerte alza de los mercados apenas iniciados los combates. Los expertos explican que en aquella ocasión se dudaba de la capacidad del ejército aliado de superar la fuerza de Sadam Husein, que se creía temible.
Por eso, apenas se tuvieron noticias del aplastante éxito de los aliados, las bolsas comenzaron a subir con violencia. Pero esta vez nadie duda de que los EU y sus aliados obtendrán una victoria aplastante y rápida, por lo que nadie espera que la guerra sea celebrada con un alza en Wall Street.