El secretario del Tesoro estadounidense John Snow reiteró ayer el compromiso flexibilidad en los mercados de cambio, pero en pleno período electoral los mercados reciben con escepticismo este tipo de propósitos. "No hay cambios en la política del dólar fuerte", declaró Snow en Dubai, al margen de las reuniones anuales del Fondo Monetario Internacional (FMI).
Tras la caída del dólar, los ministros de finanzas y gobernadores centrales de los 7 países más ricos del planeta (G7), entre ellos Snow, afirmaron que "más flexibilidad de la tasa de cambio es deseable". En otros términos, el yen japonés y el yuan chino, en especial, deben ser revaluados frente al dólar.
El G7 está integrado por EU, Alemania, Japón, Canadá, Italia, Francia y Gran Bretaña. "No hay dudas de que la época de la "política del dólar fuerte" se terminó estimó David Rosenberg del grupo financiero Merrill Lynch.
Para EU reiterar el respaldo al dólar fuerte permite por un lado evitar un derrumbe de su moneda, y por otro el enfoque del gobierno estadounidense "no parece devaluar el dólar, lo que minaría la flexibilidad de las políticas presupuestarias y monetarias", explicó Robert Sinche de Citigroup. Pero los analistas destacan que la moneda está en este momento en el cruce de caminos políticos y económicos en EU.
"La campaña presidencial comienza a instalarse en EU y el presidente (George W.) Bush debe crear la mayor cantidad posible de empleos entre hoy y noviembre de 2004; o al menos atribuirse el crédito por eso", subrayó Jay Bryson, del grupo financiero Wachovia.
"La baja del empleo industrial crea una inquietud considerable en este país" y "una manera de aliviar la presión es a través de un dólar más débil, lo que debería sostener las exportaciones", añadió el economista.