El consejo de administración de WorldCom estudia si retira o no el paquete de compensación otorgado a su ex presidente ejecutivo, Bernard Ebbers, informó ayer The Wall Street Journal.
Ebbers recibió un crédito blando por 408 millones de dólares, el uso vitalicio del avión de la empresa así como una paga de por vida de 1.5 millones de dólares anuales.
Este paquete de compensación se alcanzó poco antes de que la empresa se declarara en bancarrota tras un escándalo contable. Entre las medidas que podría considerar el directorio se cuentan el suspender los beneficios del sueldo anual y el uso gratuito del jet privado de la compañía, así como cambiar los términos del crédito.
Ebbers presentó su renuncia al cargo hace cuatro meses, poco antes de que la empresa comunicara que no había contabilizado gastos por cerca de 3,850 millones de dólares, que investigaciones posteriores demostraron que se trataba de casi el doble de ésta cifra, o cerca de 7,000 millones de dólares.
Poco después de dar a conocer estos millonarios cargos, la empresa se vio obligada a declararse en bancarrota. Las autoridades que investigan el escándalo de WorldCom no han encontrado pruebas para acusar a Ebbers del ocultamiento de gastos, aunque sí han acusado al gerente de finanzas de la empresa, Scott Sullivan.
De acuerdo al periódico, las autoridades estarían buscando cualquier tipo de irregularidades en la forma en que fue concedida la compensación de Ebbers para poder acusar al ejecutivo ante la justicia.
El periódico informa que Richard Breeden, monitor de la empresa nombrado por la corte, está investigando el uso de un jet privado de la compañía que la empresa arrendaba en 2001 a un miembro del directorio por la ridícula suma de un dólar al mes.
El director en cuestión es Stiles Kellet, quien estuvo a cargo del comité que estableció las compensaciones de Ebbers. El plan de compensaciones del ex presidente de la empresa fue aprobado por unanimidad de los miembros del consejo de administración, y en él se establece que el crédito tiene una tasa mucho más baja que la que la empresa paga por sus propios créditos, y que su plazo es de 5 años.
Entre las medidas que podría tomar el consejo de administración de la empresa se cuentan el anular los términos del crédito de manera que Ebbers deba pagar los 408 millones de dólares de manera inmediata, o en su defecto cancelar la deuda con los colaterales que entregó para obtenerlo. El ejecutivo presentó como colaterales plantaciones de árboles, una constructora de yates y un rancho de más de 200,000 hectáreas que posee en Canadá. En tanto, ayer el sucesor de Ebbers, John Sidgmore, solicitó al directorio que forme un comité para buscar su reemplazo. Sidgmore, dijo al asumir el cargo que lo haría de forma temporal, permanecerá en la empresa como vicepresidente ejecutivo.