ECONOMÍA**Uno debiera acostumbrarse a escuchar a los que más saben, para tener una idea de la situación en la que estamos, lo que nos depara el futuro y, sobre todo, qué podemos hacer a corto plazo. Sobre esa base, si prestamos atención al mejor economista nacional y al mejor administrador empresarial, en las personas de Marco Fernández y Alberto Vallarino, al presidente Martín Torrijos le espera un año y medio de vacas flacas.
MEDIDAS**Pero no por eso hay que echarse a llorar ni cruzarse de brazos. Si combinamos lo dicho por uno y otro ante distintos foros, concluiremos que es posible manejar las finanzas del Estado con mano de hierro en los gastos y con inteligencia en el resto, procurando maximizar la eficiencia de los magros recursos. Se necesita, además, mucha habilidad para administrar la deuda externa, esta vez en manos de tenedores de bonos.
FORMULA**Para eso, Torrijos nombró a un mago, Ricaurte Vásquez, en Economía. Por mal que estén las cosas, el problema es simple, más ingresos y menos gastos. ¿Es posible hacerlo mejor con poca plata? Sí, con mayor crecimiento, más empleos y superior calidad de vida. Balbina Herrera y Rubén Blades, ministros de Vivienda y Turismo, acaban de decirlo: eficiencia, no corrupción, desburocratizar y dejar hacer al sector privado.