EDUCACION** Panamá vive un dilema, por no decir una crisis: por un lado la educación universitaria estatal preocupa por su dudosa calidad, mientras universidades privadas surgen como hongos en todo el país, propiciando la competencia, sí, pero también riesgos de estafa.
VIGILANCIA** Como en todos los procesos, la supervisión es la clave del éxito. Para evitar más daños al sistema, se requiere constante y eficiente fiscalización, así como sanciones para quienes pretendan aprovecharse de la turbiedad que caracteriza al entorno educativo.
MAÑANA** La educación nacional agoniza. Los panameños se quedan atrás, mientras el mundo avanza a velocidades nunca antes presentidas. En esas circunstancias el futuro peligra, pues nos vamos quedando sin armas para competir.