Educación**Asombra que Panamá gaste en educación proporcionalmente más que Estados Unidos y Japón y, sin embargo, esté a años luz de esos países, en calidad. La respuesta está en la ineficiencia y en la dilapidación de los recursos. No nos engañemos, los resultados de la enseñanza pública, son pésimos. Quizás sea el momento de privatizar. Igual que en el Seguro.
Privatización**Que nadie se asuste. Planteamos que la educación pública siga gratuita, con un pago simbólico de matrícula, con la variante que el Estado, en vez de gastar dinero en escuelas mal dotadas y planillas recargadas, pague a la educación privada por atender alumnos del sector público. De ese modo, obtendrá un mejor producto a menor costo.
Competencia**El sistema tiene años de operar en Estados Unidos, donde los centros privados compiten en calidad por los subsidios estatales. Eso obliga también a los educadores de las escuelas públicas a esforzarse para no desaparecer, con resultados admirables. Así gana el Estado, que ahorra dinero, y los estudiantes, que reciben una mejor enseñanza.