EE.UU., con ayuda de su embajada en Irak, decidirá si renueva o no el contrato con la empresa de seguridad privada Blackwater Worldwide cuando el FBI concluya su investigación sobre el incidente mortal ocurrido en 2007 en Bagdad.
La prensa local afirmó hoy que Blackwater podría perder su licencia para trabajar en Irak, según un informe interno del Departamento de Estado, que recomendó al Gobierno que prepare medidas alternativas para proteger a sus diplomáticos en ese país.
Consultado por Efe, un portavoz del Departamento de Estado explicó que, conforme a las recomendaciones emitidas en 2007 por un panel de expertos, la embajada de EE.UU. en Bagdad deberá decidir si el "uso continuado de Blackwater se ajusta a las metas y objetivos del Gobierno", cuando el FBI concluya su investigación sobre la matanza ocurrida en septiembre del año pasado en la capital iraquí.
Los hechos se remontan al 16 de septiembre de 2007, cuando un grupo de agentes de Blackwater disparó contra los civiles que se encontraban en la plaza bagdadí de Al Nasur, causando 17 muertos y 27 heridos.
Este incidente provocó gran conmoción entre los iraquíes y la comunidad internacional.
Una investigación inicial llevada a cabo por el Departamento de Estado obligó a la titular del organismo, Condoleezza Rice, a imponer nuevas medidas para mejorar las labores de supervisión sobre los agentes de seguridad privados, que tienen entre sus competencias proteger a los diplomáticos estadounidenses en Irak.
Entre las nuevas medidas del Departamento de Estado destacan la creación de un consejo especial que investigue futuras matanzas, la instrucción a los contratistas sobre cultura iraquí y nuevas medidas de seguridad para los convoyes de diplomáticos estadounidenses en Irak, como la instalación de cámaras.
Según partes de la indagación difundida después del incidente por los medios, el FBI, que aún investiga los hechos, señaló que los disparos contra al menos 14 de los 17 civiles que murieron estuvieron injustificados y que los empleados usaron sus armas de fuego de forma imprudente.
El contenido de la investigación también indicó que no hay evidencias que apoyen las afirmaciones de los empleados de Blackwater de que respondieron al fuego de civiles iraquíes.
La noticia de hoy se produce después de que cinco agentes de seguridad privada de la empresa estadounidense fueran acusados de homicidio y de intento de homicidio de 14 civiles, mientras que un sexto implicado en el incidente se declaró culpable de los mismos cargos en el marco de un acuerdo con la Fiscalía.
La decisión sobre el futuro de Blackwater la tendrá que tomar probablemente el Gobierno del presidente electo, Barack Obama, dado que el contrato que la compañía tiene con EE.UU. expira en primavera.
A esto se une que el personal de Blackwater en Irak perderá sus privilegios de inmunidad cuando el 1 de enero entre en vigor el acuerdo que define el estatus legal de las tropas estadounidenses en ese país árabe.
La empresa de seguridad privada se adjudicó más de 1.000 millones de dólares en contratos con Estados Unidos y gran parte de esta cantidad procede de sus labores en Irak.
Los medios de comunicación afirmaron que será difícil sustituir a Blackwater, porque ninguna otra empresa de su sector cuenta con los medios y recursos para cumplir las exigencias de EE.UU. en Irak.
A raíz de la noticia de hoy, el nuevo presidente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado, John Kerry, y Bob Casey, demócrata miembro de este comité, instaron de nuevo al Departamento de Estado a que no renueve el contrato con Blackwater.