El Gobierno de Estados Unidos disolvió hoy su equipo especial de respuesta al derrame de crudo en el Golfo de México, cinco meses después de que un accidente en una plataforma operada por la petrolera BP provocara la peor catástrofe medioambiental de la historia del país.
Después de meses de conferencias de prensa diarias, el almirante Thad Allen, encargado de la respuesta del Gobierno al vertido, anunció hoy que se retira de la Guardia Costera, una decisión que tomó en junio, pero que tuvo que aplazar para responder al desastre.
"El Comando Nacional para el Incidente (de BP) se ha disuelto y transferí la tarea de supervisión de la respuesta al coordinador federal sobre el terreno, Paul Zukunft", afirmó Allen en un comunicado.
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, mostró su "profundo agradecimiento" a Allen por sus años de servicio, y destacó su "excepcional liderazgo" en la crisis medioambiental y la operación de sellado del pozo de crudo averiado.
"En un momento en el que podría haber disfrutado de una bien merecida jubilación, el almirante Allen se subió al estrado para servir a su país cuando se necesitaban urgentemente sus conocimientos y su experiencia", dijo Obama en un comunicado.
La "respuesta sin precedentes" desplegada por Estados Unidos "no podría haber triunfado sin Allen el mando", añadió el mandatario, quien indicó que el país tiene "una deuda de gratitud" con el almirante.
A partir de ahora, la respuesta del Gobierno dejará de depender de un comando especial para seguir "los planes de transición elaborados por los agentes locales y estatales", con la coordinación de Paul Zukunft desde Nueva Orleans (Luisiana).
Allen no se jubilará, sino que pasará a ser socio del centro de estudios Rand Corporation, que ofrece análisis e investigación al Ejército estadounidense, dentro del equipo de seguridad nacional y defensa.
El vertido de crudo comenzó después de que el 20 de abril la plataforma "Deepwater Horizon", gestionada por BP, estallara por causas que aún se desconocen, en un accidente que causó la muerte de once personas.
El pozo petrolero averiado fue declarado extinguido el pasado 19 de septiembre por las autoridades estadounidenses, tras derramar casi cinco millones de barriles de crudo al Golfo de México durante cinco meses en la peor catástrofe ecológica ocurrida en Estados Unidos.
La semana pasada, unas 22.600 personas y más de 1.300 cargueros seguían ocupados en las operaciones de limpieza en la costa del Golfo, según datos de BP.