El Gobierno de Estados Unidos confía en obtener "resultados positivos" de la operación destapada el pasado 3 de marzo por un agente de la Oficina de Alcohol, Tabaco y Armas (ATF, por su sigla en inglés) y "aún activa" con la que permitió la entrada de armas estadounidenses a México.
"Cuando tengamos todos los detalles de esta operación vamos a descubrir que produjo resultados muy positivos", explicó el subsecretario para Asuntos de Narcotráfico Internacional, William Brownfield, en una entrevista publicada hoy en el diario Reforma.
El alto funcionario, que visitó México esta semana sin hacer pronunciamientos ni declaraciones públicas, está convencido de que la operación permitirá descubrir "que solo un número muy limitado de armas en esta operación (...) pasaron de una persona a otra, o a otros lugares sin control", revela el diario.
Admitió sin embargo que una operación de este tipo entraña siempre "algunos riesgos" que es necesario calcular y evaluar.
Brownfield consideró que, aunque los medios de comunicación tienen derecho a opinar y hacer preguntas sobre los problemas que pueda haber generado la operación, él, como funcionario, tiene derecho a pronunciarse por aspectos en términos más amplios y positivos de la misma.
Los detalles de la controvertida operación han trascendido tanto en México como en EE.UU. después de que se supo que un arma estadounidense vendida en Texas fue la utilizada por presuntos sicarios mexicanos para asesinar al agente del Servicio de Inmigración y Aduanas estadounidense (ICE), Jaime Zapata, el 15 de febrero pasado en el estado mexicano de San Luis Potosí.
Fuentes de la embajada de EE.UU. en México consultadas por Efe dijeron que el asunto está bajo investigación en el vecino país, por lo que no pueden ofrecer detalles sobre el mismo.
El agente John Dodson de la ATF declaró a la cadena estadounidense CBS el 3 de marzo que recibió órdenes de sus superiores para permitir el tráfico de armas hacia este país, algo que "se mantuvo en secreto sin informar a México".
Hace cuatro días el Gobierno mexicano anunció a través de la Cancillería que había pedido al de EE.UU. una explicación oficial sobre el operativo.
Ayer el presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, Jorge Carlos Ramírez Marín, consideró una "violación grave al derecho internacional" el que el Gobierno de EE.UU. haya introducido armas a México para seguirles el rastro y detener a líderes de varios carteles.
Hoy en un artículo publicado en la prensa la excanciller Rosario Green, del Partido Revolucionario Institucional (PRI), lamenta la situación tensa y el momento de "gran confusión" que atraviesan las relaciones México-EEUU.
La operación será sometida a investigación por la ATF y por el Departamento de Justicia, mismas que el Gobierno mexicano ha prometido que "seguirá con especial interés".
Para México tanto este país como EE.UU. comparten el interés de "detener el tráfico de armas sobre la base del principio de responsabilidad compartida y ambos trabajan para fortalecer la cooperación bilateral en la materia", ha dicho al respecto la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE).