EJEMPLO**Décadas atrás, los docentes, maestras, maestros y profesorado en general, eran vistos por la comunidad, por el alumnado y por los padres de familia, como ejemplo de abnegación, dedicación y vocación de servicio. La sentida y profunda letra del himno al maestro no era retórica, sino realidad. En la mayoría de cada uno de ellos, podía percibirse con facilidad, la preocupación por transmitir generosa y afectivamente los conocimientos, en aras de construir una patria mejor para todos los hijos de la pequeña, pero gran Panamá.
DETERIORO**Huelga decir, que en los días que decurren y por obra y gracia de la incursión en el tema educativo, de una mal entendida lucha ideológica, cada vez son más escasos los maestros y maestras ejemplares. Por lo menos, la sensación que proyectan, quienes dicen ser los dirigentes de ese gremio -al menos de alguna de sus facciones- dotados de una vocinglería estridente, rayana en la más de las deleznables faltas de urbanidad y de respeto por las autoridades nacionales, dista mucho de enorgullecer a la comunidad educativa.
RENOVACION**Parte de la reingeniería que se requiere, pasa necesariamente por desprenderse de esos malos dirigentes, que disfrazando espuriamente de aspiraciones gremiales, lo que en el fondo son postulados dictados por agendas políticas, le hacen un flaquísimo favor a la noble causa de la educación nacional y de la legítima aspiración a una mejor remuneración y escala salarial. Sólo cuando tengamos un sistema educativo de excelencia, gozaremos de líderes gremiales excelentes.