Ya no visten el fúnebre negro para trabajar en las canchas pero el rostro severo y ese aire de verdugo implacable los aproxima al perfil de los mayordomos de los filmes de misterio, aquellos que siempre son los sospechosos de todo.
El árbitro de fútbol ha vuelto a quedar bajo la lupa de todos.
Unas veces por ser, sin buscarlo, el objetivo perseguido por inescrupulosos para consumar un soborno.
Otras, por emerger como la causa de la desgracia de todo un equipo y su devota hinchada.
En algunas ocasiones por creer píamente en el ser humano, sin tener en cuenta que el futbolista tiene una clasificación aparte.
Y muchas otras veces por padecer una suerte de 'problema oftalmológico', aquél que el vulgo llama 'vista gorda'.
La más reciente polémica salpica al Campeonato Brasileño, pone al Sao Paulo en la mira de oscuras personas que no quieren verle conquistar hoy el tercer título seguido y ha dejado fuera del partido que ese equipo contra el Goiás al árbitro internacional Wagner Tardelli.
La Confederación Brasileña de Fútbol (CBF) admitió tener indicios, que ahora son materia de investigación de la Fiscalía, de que se tramaba un soborno para manipular los resultados de los partidos clave de la última jornada de la Liga y frustrar el avance del Sao Paulo, quizá en favor del Gremio, el segundo clasificado.
Para llevarse el título, como en 2006 y 2007, el líder del Campeonato Brasileño tan sólo necesita un punto en su compromiso en contra el Goiás, que es séptimo y busca como máximo logro una plaza en la Copa Suramericana de 2009.
Si el Sao Paulo pierde, y el segundo clasificado, el Gremio, gana al Atlético Mineiro, los de Porto Alegre se alzarían con el título.
Para conjurar el supuesto complot, la CBF decidió el sábado sustituir a Tardelli y designar a un nuevo árbitro.
El presidente de la CBF, Ricardo Teixeira, explicó que la decisión se tomó "a pesar de reconocer la idoneidad y el carácter del árbitro Wagner Tardelli, que en veinte años de actividad siempre demostró comportamiento y conducta de los más correctos".
Tardelli aceptó la decisión con evidente frustración.
"¿Imagina que un error mío, que siempre podemos cometer como seres humanos, quede asociado a una situación de esas?", se preguntó en relación con el presunto soborno que le habrían ofrecido.
Para el uruguayo Jorge Larrionda el orgullo de dirigir una final más en su carrera se vio empañado el miércoles por la andanada de reclamos de los jugadores de Estudiantes de La Plata al término del partido que dio al Internacional el título de la Copa Sudamericana.
El grueso de los jugadores del equipo argentino criticaron a Larrionda por anular un gol que ellos consideraron legal y que les impidió derrotar al conjunto brasileño en Porto Alegre.
"Hicimos un esfuerzo bárbaro y nos lo quitó el árbitro. Hay que luchar con factores externos. Hoy fue demasiado", afirmó el capitán de Estudiantes. Juan Sebastián Verón, tras el partido de vuelta que terminó 1-1 en la prolongación (0-1 en el tiempo reglamentario), días después del triunfo por 0-1 del Internacional en Buenos Aires.
Imaginen la escena. Presión en el área del equipo visitante, el balón va por un lado, pero un jugador local cae fulminado sobre el césped por una causa inexplicable que solo entendió el árbitro colombiano José Luis Niño. Gol de penalti del Atlético Júnior sobre el América que, gracias a su buen fútbol, al final sustrajo un empate 1-1 de Barranquilla.
El 'piscinazo', como ahora es conocida en Colombia la jugada del escándalo acrecentado por las sorprendentes imágenes de televisión que comprueban la farsa, costó al delantero Emerson Acuña una jornada de suspensión, además de otras dos por haber sido expulsado en ese partido de los cuadrangulares semifinales de la Liga.
Pero días después de anunciarse la sanción a Acuña, que sin rubor sigue jurando que alguien lo derribó, las autoridades del fútbol en Colombia resolvieron castigar de forma ejemplar lo que podría ser la candidez del árbitro Niño: le aplicaron una sanción de seis jornadas 'por dejarse engañar', según el informe divulgado el sábado.
También por creer sin malicia en la sinceridad en el área rival de los futbolistas el asistente del árbitro Niño en ese encuentro, Rafael Rivas, recibió una sanción por ocho jornadas.
Al menos cien personas heridas, tres vehículos de la policía destrozados y cuantiosos daños dejaron el domingo pasado los disturbios en un partido entre Sport Huamanga y Sport Huancayo correspondiente a la Copa Perú de ascenso a la Primera División.
El culpable de semejante saldo, según los hinchas del Sport Huamanga, fue el árbitro Alejandro Villanueva, por su aparente favorecimiento al equipo de visita.
Huamanga goleaba por 4-1, pero el resultado clasificaba al Huancayo, ya que en el partido de ida había ganado por 3-0.
Cuando faltaban cuatro minutos para el fin, el árbitro pitó una falta dudosa a favor de los visitantes, por lo que fue rodeado, insultado y agredido por los jugadores locales. ¡Ahí fue Troya!
Tras una paralización de nueve minutos, Villanueva anexó apenas cuatro y, al concluir el partido, sin ningún cambio en el marcador, los espectadores rompieron las mallas de las tribunas e irrumpieron en la cancha en busca de los jugadores del Sport Huancayo y del árbitro.